Un estudio identifica el Atlántico Norte como uno de los principales puntos críticos de impacto sobre la fauna marina y advierte de que las estrategias de limpieza deben priorizar las zonas de mayor riesgo ecológico, más allá de las conocidas «islas de basura».

Los diversos impactos de los residuos marinos en los océanos
Foto de Rui Stenio en Pexels

La contaminación por plásticos continúa siendo una de las principales amenazas para los ecosistemas marinos a escala global, aunque sus efectos no se distribuyen de manera uniforme en los océanos. Así lo concluye un nuevo estudio publicado en Nature Sustainability que ha elaborado un mapa mundial de riesgos asociados a los residuos plásticos, identificando importantes diferencias geográficas en función del tipo de impacto y la biodiversidad presente en cada región.

La investigación, basada en datos sobre concentraciones de plástico, biomasa marina y modelos de transporte y hundimiento de residuos, analiza tres de las principales amenazas para la fauna marina: la ingestión de plásticos, la exposición a contaminantes adheridos a estos materiales y el enmallamiento en objetos de gran tamaño, especialmente artes de pesca abandonadas.

Los autores destacan que las zonas con mayor acumulación de residuos, conocidas como «islas de basura», no siempre coinciden con las áreas donde habitan las mayores poblaciones de animales marinos. Por ello, sostienen que la evaluación del riesgo debe considerar tanto la cantidad de plástico acumulado como la abundancia de especies vulnerables.

Entre los resultados del estudio, el noreste del océano Atlántico aparece como una de las regiones con mayor riesgo de ingestión de plásticos para animales de gran tamaño, mientras que el noroeste del Atlántico presenta un riesgo más elevado para especies de menor tamaño.

Además, el Atlántico Norte figura como una de las zonas más expuestas a la presencia de contaminantes químicos adheridos a los plásticos, como el metilmercurio y el sulfonato de perfluorooctano (PFOS), dos sustancias utilizadas como referencia en el análisis. Según los investigadores, la coincidencia entre un elevado riesgo de ingestión y una alta presencia de contaminantes aumenta la probabilidad de bioacumulación de estas sustancias a lo largo de la cadena trófica.

Enmallamiento en las zonas costeras

El estudio también concluye que el riesgo de enmallamiento se concentra principalmente en áreas costeras con intensa actividad pesquera. De hecho, el índice de riesgo en estas zonas supera en más de cien veces al registrado en mar abierto.

Las regiones más afectadas incluyen el noreste y sureste del Atlántico, el Pacífico subtropical y el océano Índico meridional. Asimismo, los investigadores detectan un incremento especialmente acusado del riesgo para organismos de gran tamaño al norte de los 40 grados de latitud, debido a la combinación de una elevada biomasa, una intensa actividad pesquera y marítima y la acumulación de residuos en el océano Ártico.

Las proyecciones realizadas por el equipo científico indican que, si las emisiones de residuos plásticos continúan al ritmo actual, en 2060 habrá 2,8 veces más plástico en los océanos que en la actualidad.

Incluso en escenarios con reducciones moderadas de las emisiones, se prevé que determinadas regiones, como el Pacífico Sur y el sureste del Atlántico, experimenten un aumento de la contaminación debido al crecimiento previsto de las emisiones de residuos plásticos en América del Sur y África.

Los investigadores subrayan que la distribución de la fauna y el movimiento de los residuos también condicionan la evolución del riesgo. En este sentido, advierten de que, incluso con escenarios de bajas emisiones, el riesgo de enmallamiento seguirá aumentando en muchas zonas costeras por la acumulación persistente de plásticos en las líneas de costa.

Gestión de residuos y un tratado global

El estudio plantea varias recomendaciones para orientar las políticas de prevención y gestión de los residuos plásticos. Entre ellas, destaca que las operaciones de limpieza marina no deberían centrarse exclusivamente en las grandes acumulaciones oceánicas, ya que otras zonas con menor volumen de residuos pueden representar un mayor riesgo para la biodiversidad.

Asimismo, los autores subrayan la importancia de reforzar las campañas de limpieza de playas y de actuar sobre las artes de pesca abandonadas, una de las principales causas de enmallamiento de fauna marina. No obstante, advierten de que la sustitución por aparejos biodegradables también requiere una evaluación cuidadosa, ya que su degradación podría generar partículas que incrementen los riesgos de ingestión y de exposición a contaminantes.

Finalmente, los investigadores identifican el Atlántico Norte y el Pacífico Norte como los principales puntos críticos mundiales de riesgo asociado a los plásticos y consideran que la futura aplicación de un tratado internacional sobre contaminación por plásticos será clave para frenar el incremento de estos impactos a escala global.

Fuente:
Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea

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