La futura estrategia autonómica incluirá medidas de diagnóstico, sensibilización y aprovechamiento de excedentes a lo largo de toda la cadena alimentaria.
La Xunta de Galicia reforzará su lucha contra el desperdicio alimentario mediante la puesta en marcha de una plataforma web de venta directa destinada a dar salida a productos agrarios que no encuentran mercado por motivos estéticos o comerciales. La iniciativa permitirá que alimentos considerados “imperfectos”, por no ajustarse a determinados estándares de tamaño, forma o color, puedan ser adquiridos por comedores colectivos, evitando así su pérdida y generación como residuo.
El anuncio fue realizado por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, durante la presentación de las líneas maestras de la futura Estrategia de prevención de pérdidas y lucha contra el desperdicio alimentario en Galicia, cuya elaboración comenzará a lo largo de este año. El documento establecerá actuaciones a corto, medio y largo plazo para reducir las pérdidas de alimentos en todos los eslabones de la cadena alimentaria.
La estrategia, presentada mediante un informe de la Consellería do Medio Rural ante el Consello da Xunta, contempla un enfoque transversal que abarcará desde la producción primaria hasta el consumo final. Según explicó la conselleira do Medio Rural, María José Gómez, el objetivo es situar el desperdicio alimentario en el centro del debate público y promover una gestión más eficiente de los recursos alimentarios.
Entre las primeras acciones previstas figura la realización de estudios y encuestas para cuantificar la dimensión de las pérdidas y el desperdicio alimentario en Galicia. Este diagnóstico se desarrollará en colaboración con la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático y el Instituto Galego de Estatística, y abarcará sectores como la producción agraria, la industria alimentaria, la distribución, la hostelería y los hogares.
La Xunta también impulsará campañas de sensibilización y formación dirigidas a la ciudadanía y al tejido empresarial. Asimismo, promoverá un Manifiesto contra el desperdicio alimentario al que podrán adherirse empresas y entidades, que contarán con un distintivo identificativo como reconocimiento a su compromiso con la prevención de pérdidas alimentarias.
La estrategia prevé además la creación de una distinción anual para reconocer las mejores prácticas en materia de prevención del desperdicio, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se conmemora cada 29 de septiembre. Entre las medidas de divulgación también se incluye la elaboración de recetas de aprovechamiento en colaboración con establecimientos de restauración y cocineros de reconocido prestigio.
Información al consumidor
Otro de los ejes de actuación se centrará en mejorar la información al consumidor sobre las diferencias entre las fechas de consumo preferente y de caducidad. Según los datos manejados por la Administración gallega, más del 6% de los alimentos desechados en los hogares está relacionado con interpretaciones incorrectas de estas indicaciones, lo que convierte este ámbito en una de las áreas con mayor potencial de reducción inmediata del desperdicio.
En paralelo, la Xunta elaborará documentos informativos para facilitar la aplicación de la Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, así como guías específicas para distintos sectores económicos. Todo este material estará disponible a través del portal de la Consellería do Medio Rural.
Las nuevas medidas se suman a otras iniciativas ya implantadas por la Administración autonómica. Entre ellas destacan los programas de control y reducción de desperdicio en comedores colectivos, tanto escolares como sanitarios, así como las acciones de redistribución de alimentos impulsadas en colaboración con entidades sociales. En este ámbito, el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA) de Lugo fue el primer centro en obtener la certificación “Desperdicio Alimentario Cero”.
La estrategia gallega se enmarca en un contexto global marcado por la necesidad de reducir las pérdidas alimentarias. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde o desperdicia. En España, se estima que en 2019 se desecharon 1.352 millones de kilos de alimentos y bebidas, equivalentes al 4,7% de las compras realizadas, lo que supone un coste económico significativo para los hogares (estimado entre 150 y 400 euros anuales) y un impacto ambiental asociado a la gestión de estos residuos.








