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Alexandra Farbiarz Mas

Alexandra Farbiarz Mas

Comunicóloga, especializada en Biotecnología y Medio Ambiente
TERRAQUI. Derecho Ambiental

El propósito de esta consulta es hacer una evaluación acerca de la actual normativa que regula los vehículos al final de su vida útil, la Directiva 200/53 tal como contempla la Directiva 2018/849 que modificó la anterior.

La Directiva 2000/53/CE se adoptó con el objetivo de minimizar el efecto negativo sobre el medio ambiente que producen los Vehículos Fuera de Uso (VFU a partir de ahora), así como para mejorar las prestaciones ambientales de todos los operadores económicos que intervienen en el ciclo de vida de los vehículos.

La Directiva se modificó el año pasado para adecuarla a los nuevos criterios del Paquete de Economía Circular mediante la Directiva 2018/849/UE, que también obliga a la Comisión a hacer una evaluación de la propia Directiva, a más tardar al final de 2020. Esta evaluación quiere prestar especial atención a la ejecución de la Directiva, a la viabilidad de establecer objetivos para informar por materiales específicos y al problema de los VFU que están en paradero desconocido. Esta consulta se enmarca, pues, en dicha evaluación y se abrió el pasado 9 de agosto.

Después del apartado sobre datos personales, el cuestionario interroga acerca:

  • De las declaraciones de baja de los vehículos.
  • Sobre determinados aspectos relativos a la reparación de los vehículos y de acceso de piezas de repuesto, especialmente las que se adquieren a través de internet.
  • Sobre el grado de conocimiento de posibles problemáticas relacionadas con los VFU en cada país.
  • Sobre aspectos que no se consideren bien cubiertos por la normativa actual.

El informe de la Comisión (2017)98 final “Sobre la aplicación de la directiva 2000/53/CE, relativa a los vehículos al final de su vida útil durante los períodos 2008 -2011 y 2011 -2014” concluye que, si bien la aplicación la aplicación de la Directiva es positiva, sigue existiendo la importante problemática de los VFU en paradero desconocido.

Los informes de aplicación de los Estados miembros y la información adicional aportada reportan que algunos países (como por ejemplo Irlanda, Francia, Portugal, Suecia y el Reino Unido) tomaron medidas represivas frente al tratamiento ilegal y/o han intensificado los controles en las instalaciones de desmontaje o tratamiento de vehículos al final de su vida útil. Cada país eligió su propia estrategia. Destaca Portugal, que redujo exitosamente el tratamiento ilegal de VFU mediante un paquete de medidas, que incluyen un impuesto vial anual, un programa de incentivos al desguace, un aumento de los impuestos y un plan nacional para la erradicación del desguace ilegal.

En cuanto a España, para el período 2008-2011, comunicó que la mayoría de las instalaciones de tratamiento no autorizadas habían cerrado ya que no podían expedir certificados de destrucción.

Las estadísticas relativas a los objetivos relacionados con los VFU demuestran que la aplicación de la Directiva ha mejorado con el paso del tiempo. Para 2013, casi todos los Estados miembros habían alcanzado los objetivos de 2006 de un 80 % de reutilización/reciclado y un 85 % de reutilización/valorización de VFU. Los Estados miembros ya habían alcanzado los objetivos de 2015 del 95 % de reutilización/valorización y 17 Estados miembros habían alcanzado el 85 % de reutilización/reciclado por vehículo. El resto de los Estados miembros estaban a punto de alcanzar los objetivos aplicables a partir de enero de 2015, aunque lograr el objetivo de 95 % de reutilización/valorización resulta difícil para varios de ellos.

Pueden acceder a los datos estadísticos europeos relativos a los VFU en este enlace.

En 2015, se calcula que el parque automovilístico mundial alcanzaba la cifra de 1.282 millones de coches. Según un artículo de El País, se espera doblar esta cifra para 2030.

Veremos qué impacto ambiental supone aumentar el parque automovilístico en estas proporciones, tanto en la extracción y manejo de recursos que ello implica (especialmente de minerales raros, un espinoso tema por sus implicaciones geoestratégicas y por la creciente electronificación del sector), así como por los impacto del tráfico rodado sobre la salud de las personas, una cuestión cada vez más denunciada por la Organización Mundial de la Salud y numerosos agentes médicos y sociales.

Por otra parte, también habrá que ver como evoluciona el mercado de las piezas de repuesto y la valorización de los componentes de los coches en el contexto de la economía circular, habida cuenta de la cantidad de coches y camiones que hay en circulación.

Esta consulta pública finaliza el próximo 29 de octubre. Pueden acceder al cuestionario de la consulta en este enlace.

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