La asociación europea FEAD valora la inclusión de la incineración de residuos no peligrosos en el mercado de emisiones a partir de 2031, pero pide evitar la doble imposición y reforzar la inversión en economía circular.

Propuestas de los gestores de residuos para la descarbonización del sector
Foto de Nathan Cima en Unsplash

La Asociación Europea de Gestión de Residuos (FEAD) ha identificado las principales implicaciones para el sector de la propuesta de revisión del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea (ETS), presentada por la Comisión Europea dentro del paquete legislativo para adaptar la política climática al objetivo de reducción de emisiones para 2040. La organización considera que la reforma tendrá un impacto directo sobre la gestión de residuos y plantea una serie de prioridades para el debate legislativo que ahora se abre en el Parlamento Europeo y el Consejo.

Entre las novedades de la propuesta destaca la incorporación de las instalaciones de incineración y coincineración de residuos no peligrosos al ETS a partir de 2031, con una aplicación progresiva hasta 2034. El texto también contempla la posibilidad de que los Estados miembros apliquen una exclusión temporal cuando existan medidas nacionales equivalentes. Por el contrario, el tratamiento de residuos peligrosos continuará excluido del sistema europeo de comercio de emisiones.

La propuesta incorpora además obligaciones de seguimiento, notificación y verificación (MRV) de las emisiones en los vertederos de residuos no peligrosos y amplía el destino de los ingresos generados por el ETS para financiar actuaciones relacionadas con la prevención de residuos, la reutilización, el reciclaje y otras medidas situadas en los niveles superiores de la jerarquía de residuos.

Ante este escenario, FEAD defiende que la futura normativa tenga en cuenta las particularidades del sector y proporcione un marco regulatorio que facilite las inversiones necesarias para avanzar en la descarbonización. En palabras de su secretario general, Paolo Campanella, «será esencial ofrecer a los operadores un marco de inversión estable y predecible que apoye una descarbonización eficaz, al tiempo que reconozca el papel complementario de todas las operaciones de tratamiento de residuos».

Entre las principales propuestas de la asociación figura evitar que la inclusión de la valorización energética de residuos en el ETS suponga una doble carga económica en aquellos países donde ya existen impuestos nacionales sobre el carbono o gravámenes ambientales equivalentes. Asimismo, reclama que el principio de «quien contamina paga» se aplique también a los productores de materiales y productos no reciclables, de modo que asuman los costes derivados de la gestión de los residuos y de las emisiones asociadas a su tratamiento.

FEAD también insiste en que las políticas de descarbonización no deben desarrollarse al margen de los objetivos de economía circular. En este sentido, considera que la reducción de emisiones en las plantas de valorización energética debe ir acompañada de una mejora de la recogida selectiva, la clasificación y el reciclaje, especialmente de los residuos plásticos, manteniendo la jerarquía de residuos como principio rector de la legislación europea.

Respecto a la captura de carbono, la organización advierte de que esta tecnología no será viable desde el punto de vista técnico o económico en todas las instalaciones de incineración. Por ello, propone que la revisión del ETS contemple distintas vías de descarbonización y que los instrumentos de financiación asociados no presupongan una implantación generalizada de esta tecnología.

La asociación también plantea que las futuras obligaciones de monitorización en vertederos excluyan las emisiones históricas generadas por residuos depositados con anterioridad y recuerda que todavía no existe un método estandarizado para cuantificar las emisiones difusas de metano, lo que, a su juicio, representa un desafío técnico para la aplicación de estas obligaciones.

Por último, FEAD considera que los ingresos obtenidos a través del ETS deberían reinvertirse en la propia transformación del sector de la gestión de residuos y en actuaciones que favorezcan la prevención, la reutilización, el reciclaje y otras opciones situadas en los niveles superiores de la jerarquía de residuos, además de apoyar un marco práctico para integrar las futuras tecnologías de eliminación de carbono.

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