Según el último informe de Moda re-, cada español genera 19 kilos de residuo textil al año, y el 87% continúa terminando en vertederos.
La recogida selectiva de residuos textiles posconsumo en España alcanzó en 2024 las 118.951 toneladas, lo que supone un incremento del 18,7% respecto a 2021, según el informe “Situación actual del sector de la recogida y tratamiento de ropa usada en España”, presentado por Moda re-, iniciativa impulsada por Cáritas.
El estudio ofrece una radiografía del sistema de recogida, reutilización y tratamiento del residuo textil en España y sitúa la tasa de recogida selectiva en el 12,9% del total generado. El informe advierte de que el 87% de la ropa usada continúa acabando en vertedero, en un contexto marcado por el elevado consumo textil y el auge del modelo de fast fashion.
Según los datos presentados, en España se generan alrededor de 19 kilos de residuos textiles por persona y año, equivalentes a unas 60 prendas. La recogida separada alcanza actualmente 2,45 kilos por habitante.
El informe señala además que las entidades de economía social gestionan más del 60% del residuo textil en el país y concentran más del 90% del empleo del sector, con más de 3.700 puestos de trabajo vinculados a esta actividad.
En cuanto a infraestructuras, España contaba en 2024 con cerca de 30.000 contenedores de recogida textil, un 38% más que en 2021. Moda re- dispone de más de 8.900 contenedores distribuidos en más de 1.800 municipios y gestiona el 42% de la recogida selectiva estatal, por delante de AERESS y Humana.
El análisis también apunta al crecimiento del mercado de segunda mano como una de las principales vías para prolongar la vida útil de las prendas. Cerca del 60% de la población española compra ya ropa reutilizada y la red de tiendas de segunda mano vinculadas a entidades de economía social alcanzó los 346 establecimientos en 2024, frente a los 246 registrados en 2021.
Pese a esta evolución, el estudio advierte de que el cambio de modelo todavía convive con hábitos de consumo intensivo: el 45% de la población reconoce seguir comprando fast fashion.
El documento sitúa además al sector ante un escenario de transformación regulatoria, marcado por la obligación de recogida separada de residuos textiles y la futura implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) para el textil. En este contexto, el informe identifica como retos prioritarios mejorar la trazabilidad, ampliar la capacidad de reciclaje y garantizar una financiación estable para el sistema.
El estudio subraya igualmente el papel de las administraciones locales y de la contratación pública para sostener la viabilidad del modelo de gestión y preservar el impacto social asociado a las empresas de inserción y centros especiales de empleo vinculados al sector textil.








