Un análisis de IDTechEx examina cómo las tecnologías de reciclaje químico y disolución podrían contribuir a cumplir los objetivos de reciclabilidad y contenido reciclado del PPWR, especialmente en envases multicapa y flujos de plásticos mezclados.

El nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés) está llamado a transformar la gestión y el diseño de los envases en la Unión Europea. Su aplicación escalonada, que comenzó en agosto de 2026, sustituirá a la anterior Directiva de Envases y Residuos de Envases y establecerá nuevas obligaciones en materia de circularidad, transparencia y responsabilidad para los agentes de la cadena de valor de los plásticos.
Según un nuevo informe de IDTechEx, la regulación será uno de los principales motores para la adopción de plásticos reciclados mediante procesos químicos.
El reglamento persigue tres objetivos principales: reducir un 15% los residuos de envases plásticos en la UE para 2040, tomando como referencia los niveles de 2018; mejorar la reciclabilidad mediante requisitos de diseño y cuotas obligatorias de material reciclado; y armonizar el mercado interior mediante normas comunes para todos los Estados miembros.
Desde el pasado 12 de agosto, las empresas deben cumplir distintas obligaciones, entre ellas las restricciones sobre PFAS y metales pesados, el registro en los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (RAP) de los Estados miembros correspondientes y la implantación de sistemas de reutilización para los envases reutilizables existentes.
También deben mejorar la transparencia sobre los envases, identificar a la empresa responsable de introducirlos en el mercado europeo y mantener una declaración UE de conformidad que permita verificar el cumplimiento de la normativa.
Otros requisitos se incorporarán progresivamente hasta 2040, incluidos los objetivos mínimos de contenido reciclado, los pasaportes digitales de producto accesibles mediante códigos QR y unas exigencias de reciclabilidad más estrictas.
Nuevos criterios de reciclabilidad a partir de 2030
El PPWR establece que, desde el 1 de enero de 2030, los envases comercializados deberán ser reciclables. La evaluación se realizará mediante grados de rendimiento: inicialmente, tendrán que alcanzar al menos el grado C, equivalente a una reciclabilidad igual o superior al 70%.
A partir de 2038, los envases de grado C dejarán de estar permitidos y todos deberán alcanzar como mínimo el grado B, correspondiente a una reciclabilidad del 80% o más.
IDTechEx señala que estos requisitos podrían exigir cambios importantes en el diseño de los envases, con posibles efectos sobre el rendimiento del producto, su atractivo comercial y los costes. En este contexto, el reciclaje químico podría ampliar el abanico de materiales considerados reciclables.
Los envases multicapa y los residuos plásticos mezclados plantean algunas de las principales dificultades para el reciclaje mecánico convencional. Las estructuras que combinan plástico, papel, metal y adhesivos resultan complejas de procesar, mientras que los plásticos procedentes de distintas aplicaciones pueden contener aditivos incompatibles que limitan su reciclabilidad y valor en los mercados secundarios.
Tecnologías para tratar residuos complejos
De acuerdo con el análisis de IDTechEx, una de las posibilidades que ofrecen las tecnologías de reciclaje químico es el tratamiento de residuos multicapa y de materiales que contienen aditivos habituales.
El informe describe diferentes procesos y sus posibles aplicaciones:
- Despolimerización: permite recuperar monómeros a partir de los residuos poliméricos.
- Disolución: extrae el polímero, sin que otros materiales presentes en el residuo tengan que incorporarse al producto recuperado.
- Pirólisis, licuefacción hidrotermal y gasificación: transforman materiales que contienen carbono en hidrocarburos líquidos o componentes químicos gaseosos.
Estas tecnologías presentan características diferentes y, según IDTechEx, su desarrollo comercial depende de sus respectivas ventajas, desafíos y posibilidades de escalado. El informe analiza tanto los procesos como las empresas que trabajan en su comercialización.
El balance de masas, clave para contabilizar el contenido reciclado
El PPWR fija objetivos mínimos de contenido reciclado para los envases de plástico. Estos requisitos se aplican a los componentes plásticos y se evalúan mediante un promedio anual a escala de planta, en lugar de exigirse individualmente a cada envase.
Este enfoque refuerza la relevancia de los sistemas de balance de masas, que permiten asignar contenido reciclado en función de la combinación de materiales que entra en una instalación, en vez de basarse exclusivamente en la composición física de cada producto de salida.
Aunque este sistema puede aplicarse a materiales reciclados mecánicamente, IDTechEx destaca su importancia para el reciclaje químico, cuyos materiales de entrada pueden integrarse en cadenas petroquímicas ya existentes.
El informe señala que los esquemas de certificación de ISCC han reforzado esta vía mediante modelos de balance de masas que excluyen los combustibles para el aceite de pirólisis. De este modo, los créditos de contenido reciclado se asignan a plásticos y productos químicos, en lugar de a combustibles.
A medida que los objetivos del PPWR se vuelvan más exigentes —con porcentajes de material reciclado superiores a la mitad en muchos tipos de envases para 2040—, mantener las prestaciones, la calidad y la apariencia mediante plásticos reciclados convencionales podría resultar más complejo.
En este escenario, IDTechEx plantea que el reciclaje químico puede contribuir a obtener materiales de calidad equivalente a la del material virgen y facilitar el cumplimiento de los objetivos de contenido reciclado sin comprometer las características y la funcionalidad de los envases.







