Henk Alssema, presidente de la División de Plástico del BIR, señala que la estabilidad de los precios de los polímeros vírgenes y la incertidumbre geopolítica dificultan la recuperación del mercado, mientras que la normativa europea de envases apunta a perspectivas favorables a largo plazo.

Preocupación por la situación global del reciclaje de plásticos
Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

El mercado europeo del reciclaje de plásticos todavía no ha experimentado la recuperación esperada tras las vacaciones de verano. La demanda continúa siendo débil y la abundante disponibilidad de material, la competencia internacional y la incertidumbre geopolítica siguen condicionando la actividad. Aunque la reanudación de la actividad industrial no ha impulsado todavía una mejora significativa, los compradores mantienen una actitud prudente y los recicladores disponen de poco margen para aumentar sus precios.

Así lo señala Henk Alssema, presidente de la División de Plástico del Bureau of International Recycling (BIR), en un reciente análisis de la situación del sector publicado por dicha organización. Según expone, la cautela continúa siendo el sentimiento predominante entre los recicladores europeos, pese a algunas señales de fortalecimiento de los precios de los polímeros vírgenes.

Así, en las últimas semanas se han observado indicios de una evolución al alza de los precios de los polímeros vírgenes, especialmente del polipropileno (PP). Los informes de mercado también apuntan a presiones alcistas sobre el polietileno (PE).

Esta tendencia podría mejorar la competitividad de los materiales reciclados frente a los vírgenes. No obstante, una recuperación sostenida dependerá de que aumente la demanda por parte de los transformadores de plásticos, ya que el encarecimiento de las materias primas vírgenes no garantiza por sí solo una mejora de las ventas ni de los márgenes de los recicladores.

A esta situación se suman las tensiones en Oriente Medio y las fluctuaciones del precio del petróleo, que dificultan las previsiones del mercado, según destaca Alssema. Si bien un petróleo más caro puede elevar el coste de los materiales vírgenes, también incrementa los gastos energéticos y de transporte de las empresas recicladoras, por lo que sus efectos sobre la rentabilidad del sector son inciertos.

Diferencias de precios según la calidad del material

Según explica Alssema, los precios de los materiales reciclados de PE y PP se mantienen estables o registran ligeros descensos, en función de la calidad y la aplicación. Los grados de polietileno de baja densidad (LDPE) y de alta densidad (HDPE) de mayor calidad, especialmente los naturales y transparentes, muestran una evolución relativamente más favorable que los materiales industriales de colores mezclados.

En el caso del polipropileno reciclado, las posibilidades de incrementar los precios también siguen siendo limitadas. Por el momento, no se aprecia una recuperación generalizada que permita anticipar una mejora homogénea de las condiciones comerciales para el conjunto de los recicladores.

La industria automovilística, bajo presión

La situación de la industria automovilística europea añade otro factor de incertidumbre para el sector. Los recortes de empleo anunciados por empresas como Bosch y BMW reflejan el proceso de reestructuración que atraviesa esta industria, un mercado relevante para los plásticos y los compuestos poliméricos.

La evolución de la actividad automovilística resulta especialmente significativa para los proveedores de materiales reciclados destinados a aplicaciones industriales, en un contexto en el que la demanda todavía no ofrece señales claras de recuperación.

El PPWR, un horizonte favorable a largo plazo

Frente a las dificultades actuales, la regulación europea ofrece perspectivas más favorables para el desarrollo del reciclaje de plásticos a medio y largo plazo. El Reglamento europeo de envases y residuos de envases (PPWR, por sus siglas en inglés), aplicable desde el pasado 12 de agosto, establece una introducción progresiva de sus requisitos.

Entre sus disposiciones figuran los objetivos de contenido reciclado obligatorio en los envases de plástico, cuya aplicación está prevista a partir de enero de 2030 o tres años después de la entrada en vigor de las correspondientes normas de desarrollo, si esta segunda fecha es posterior.

Este marco normativo puede contribuir a impulsar la demanda de materiales reciclados y favorecer nuevas inversiones en capacidad de reciclaje. Sin embargo, la aplicación de los requisitos en los plazos previstos será determinante para proporcionar seguridad regulatoria y facilitar la toma de decisiones empresariales.

Preservar la capacidad de reciclaje europea

El diagnóstico de Alssema apunta a una diferencia entre las perspectivas a largo plazo y las condiciones actuales del mercado. Aunque la regulación y la posible mejora de la competitividad frente a los polímeros vírgenes ofrecen oportunidades para el sector, la debilidad de la demanda continúa limitando la actividad comercial.

En este escenario, disponer de volúmenes de venta suficientes y mantener márgenes sostenibles resulta fundamental para preservar la capacidad de reciclaje de plásticos europea. La recuperación del sector dependerá, por tanto, no solo de la evolución de los precios de las materias primas, sino también de una demanda capaz de respaldar la actividad y las inversiones necesarias para el futuro.

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