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Un grupo de investigadores mexicanos han desarrollado un método que consiste en seccionar el PET en unidades pequeñas y mezclarlo con sustancias como hidróxido de potasio y etilenglicol, que desintegran el plástico.

Una investigación de la Unpa consigue degradar el PET en 24 horas
Botella de plástico PET

Investigadores de la Universidad del Papaloapan (Unpa), en México, han diseñado un proceso que permite la degradación del tereftalato de polietileno (PET) en menos de veinticuatro horas. La investigación representa una alternativa para frenar la contaminación derivada por la acumulación de residuos –principalmente botellas– fabricados con PET.

Los investigadores Jorge Conde, Aurelio Ramírez y Leticia Navarro, pertenecientes al Instituto de Química Aplicada de la Unpa, desarrollaron un proceso químico que emplea etilenglicol (C2H6O2) e hidróxido de potasio (KOH) para destruir las cadenas poliméricas que constituyen el PET.

“Este proceso de degradación dura aproximadamente 24 horas, dependiendo de las condiciones térmicas. Consiste en seccionar el PET en unidades pequeñas y mezclarlo con sustancias como hidróxido de potasio y etilenglicol, que desintegran el plástico”, indicó Jorge Conde, especialista en física.

En cuanto a los efectos secundarios del proceso químico, Conde mencionó que es menos agresivo en comparación con otros métodos utilizados por la industria, y además se lleva a cabo en un ambiente controlado.

Proceso limpio

El proceso químico propuesto por los investigadores de la Unpa disminuye las condiciones de temperatura y utiliza sustancias químicas menos tóxicas, a diferencia de la hidrólisis utilizada por algunas industrias, que libera sustancias tóxicas al medio ambiente. Además, el proceso puede utilizarse para el reciclaje del PET.

El investigador agregó que esta tecnología podría beneficiar a las industrias, pues además de disminuir el impacto ambiental, el proceso es rápido y de costos menores al que se utiliza de forma habitual.

Para concluir, el investigador Jorge Conde comentó que ya están buscando aplicaciones para el producto degradado, y combinarlo con otros materiales como es el caso del cemento, para obtener un material de construcción con flexibilidad mecánica en caso de sismos.

Otra investigación en la que trabajan contempla el proceso de degradación del PET y la inclusión de polímeros derivados de almidones de la papa, el plátano y el mango.

Fuente:
DiCYT

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