El documento propone incorporar los riesgos asociados a materias primas y recursos en la evaluación bancaria, orientar el crédito hacia inversiones circulares y ampliar la inversión pública en infraestructuras estratégicas.

Informe sobre la financiación europea para evitar la dependencia de recursos

La transición hacia una economía circular en Europa requiere cambios no solo en los modelos productivos, sino también en la forma en que se evalúan y canalizan las inversiones. Así lo plantea un nuevo documento sobre financiación de la transición circular europea, que propone ampliar el enfoque actual, centrado principalmente en preparar proyectos para atraer capital privado, para incorporar también los riesgos derivados de la dependencia de recursos y el papel de la financiación pública.

El informe, elaborado por el consorcio Circular Invest, identifica tres grandes líneas de actuación: integrar la dependencia de recursos en la evaluación de riesgos financieros, utilizar mecanismos de orientación del crédito para favorecer determinadas inversiones industriales y ampliar la inversión y participación pública cuando la financiación privada resulte insuficiente o no sea adecuada.

Incorporar los riesgos de recursos al sistema financiero

Una de las propuestas pasa por desarrollar una metodología común para que bancos y supervisores puedan evaluar los riesgos relacionados con la dependencia de materias primas.

El planteamiento incluye factores como la dependencia de materiales críticos, la concentración de proveedores, el uso de materias primas vírgenes o la exposición a determinadas regiones. Estos elementos podrían incorporarse progresivamente a la evaluación de préstamos, el análisis de las carteras financieras y los escenarios de riesgo.

El documento plantea también introducir mecanismos de divulgación pública una vez que las metodologías hayan sido probadas. El objetivo sería mejorar la información disponible sobre estos riesgos y permitir que las estrategias empresariales destinadas a reducir la dependencia de recursos puedan reflejarse de forma más adecuada en la evaluación financiera.

Orientar el crédito hacia la transformación industrial

La segunda línea propuesta consiste en utilizar la denominada orientación del crédito para influir en el destino de los préstamos bancarios. El informe plantea que las autoridades públicas establezcan un marco europeo que identifique áreas prioritarias para ampliar la financiación, especialmente aquellas relacionadas con la transformación industrial y la seguridad de los recursos.

Entre las herramientas contempladas figuran préstamos a largo plazo y en condiciones favorables proporcionados por el Banco Europeo de Inversiones, las instituciones nacionales de promoción y entidades bancarias participantes. En determinados casos, estos mecanismos podrían contar con apoyo mediante instrumentos de refinanciación de los bancos centrales.

El documento señala que estas medidas deberían incorporar condiciones específicas para garantizar que el respaldo público tenga un efecto real sobre las decisiones de financiación. Entre ellas menciona requisitos de adicionalidad, transmisión de las condiciones favorables a los destinatarios y criterios sobre la asignación final del crédito.

El objetivo sería evitar que las ayudas públicas se limiten a reducir los costes de financiación de las entidades bancarias sin modificar de manera significativa el destino de los préstamos.

Mayor participación pública en proyectos estratégicos

La tercera propuesta se centra en aquellos proyectos para los que la financiación privada no resulte suficiente o no sea el mecanismo más adecuado. En estos casos, el informe plantea ampliar la inversión pública directa, mediante instrumentos como participaciones de capital a largo plazo o fórmulas de cuasicapital.

La propuesta se dirige especialmente a empresas consideradas estratégicas para la transición circular que no encajan en los modelos tradicionales de capital riesgo y que requieren horizontes de inversión más prolongados.

El documento también plantea una mayor participación de las administraciones en la planificación y financiación de infraestructuras compartidas necesarias para desarrollar cadenas de valor circulares. Estas infraestructuras pueden requerir inversiones iniciales elevadas y presentar periodos de retorno que dificulten su financiación exclusivamente mediante capital privado.

De la preparación de proyectos a la alineación de inversiones

El planteamiento general del informe parte de que la financiación de la economía circular no debería limitarse a mejorar la capacidad de las empresas para presentar proyectos atractivos a los inversores. También considera necesario analizar hacia dónde se dirige el crédito, qué riesgos financieros están asociados a la dependencia de recursos y qué actividades siguen recibiendo respaldo financiero.

Así, la propuesta aboga por combinar financiación privada, inversión pública, modelos cooperativos y fórmulas mixtas en función de las características y necesidades de cada actividad.

En este sentido, el documento sitúa la política financiera como una herramienta adicional para reducir la dependencia europea de materias primas vírgenes y proveedores concentrados, al tiempo que se refuerzan las cadenas de suministro y la resiliencia industrial.

La aplicación de estas medidas requeriría, no obstante, definir metodologías comunes, criterios de elegibilidad y mecanismos de gobernanza que determinen qué inversiones deben considerarse prioritarias y bajo qué condiciones debe intervenir el sector público.

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