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Una investigación del Laboratorio de Ciencias Oceánicas Bigelow, en EE.UU., recoge el impacto que tienen las micropartículas de plástico en las larvas de estos crustáceos durante sus distintas fases de desarrollo.

Estudian el impacto de los microplásticos en las langostas
Las fibras microplásticas acumuladas son visibles debajo del caparazón de esta langosta larval. Foto: Madelyn Woods

La contaminación de las fibras microplásticas en el océano afecta a las langostas larvales en cada etapa de su desarrollo, según una nueva investigación. Un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin informa de que los microplásticos afectan a la alimentación y la respiración de los animales, e incluso podrían impedir que algunas larvas lleguen a la edad adulta.

«Hoy día, en el océano, los organismos están expuestos a tantos factores ambientales que afectan a la cantidad de individuos que llegan a la siguiente etapa de la vida», dice Paty Matrai, autora del estudio e investigadora principal en el Laboratorio de Ciencias Oceánicas Bigelow, en East Boothbay, Maine (EE.UU). «Las langostas juegan un papel fundamental en el ecosistema del Golfo de Maine, así como en la economía del estado, y es importante que entendamos cómo los contaminantes impactan en su desarrollo».

Las langostas jóvenes crecen hasta la edad adulta a través de cuatro etapas de desarrollo distintas, y los investigadores encontraron que la fisiología de cada etapa determinaba cómo los animales interactuaban con las fibras plásticas. Las langostas más jóvenes no las consumían, pero estaban plagadas de microplásticos que se acumulaban bajo el caparazón que protege sus branquias. En los experimentos en los que las larvas fueron expuestas a altos niveles de microfibras, las larvas más jóvenes fueron las que menos probabilidades tuvieron de sobrevivir.

Más móviles y ágiles, las larvas de langosta mayores no acumularon fibras bajo su caparazón, pero sí ingirieron las partículas y las mantuvieron en su sistema digestivo. Esto podría ser problemático para las larvas de langosta que llegan a hacerse adultas en el océano. Los plásticos más recientes a menudo lixivian productos químicos, y sus superficies pueden fomentar una vida marina potencialmente tóxica.

«Se han encontrado partículas de plástico en casi todos los animales del océano», dice David Fields, otro de los autores del estudio y científico investigador principal del Laboratorio Bigelow. «Si un animal puede encajar algo en un pequeño hueco, probablemente lo hará, y eso puede tener repercusiones para el animal y potencialmente para la cadena alimenticia».

Aguas superficiales

Las fibras microplásticas entran en el océano desde fuentes como las aguas residuales, y también pueden crearse en los mares a medida que se degradan materiales más grandes. Los plásticos tienden a flotar en la superficie, donde se exponen a la luz solar y a la acción de las olas que finalmente los descomponen en pequeñas partículas.

Dado que los microplásticos tienden a permanecer en la superficie del océano, los animales que habitan en las aguas superficiales tienen más probabilidades de entrar en contacto con ellas, incluidas las langostas larvarias.

«Incluso niveles relativamente bajos de plásticos pueden ser perjudiciales para los animales que los encuentran», explica Fields. «Una larva de langosta que se come una fibra plástica es como si nos comiéramos un envoltorio de caramelo, no nos gusta, pero probablemente pasará. Pero si todo lo que comes son envoltorios de caramelos, ciertamente va a tener otras repercusiones para tu salud».

Los investigadores están particularmente interesados en cómo esta contaminación plástica puede agravarse con los otros estresantes ambientales que enfrentan los animales marinos, como la acidificación del océano y el aumento de las temperaturas. Están interesados en llevar a cabo futuros experimentos que podrían investigar el impacto simultáneo de estos tres factores en los animales.

«Como comunidad global, acabamos de tomar conciencia del impacto de los plásticos en el océano, y de la realidad de que esta contaminación se superpone a otros cambios en el medio ambiente», comenta Matrai. «Trabajando juntos para reducir la cantidad de microplásticos en el océano, todos podemos ayudar a proteger nuestros importantes recursos marinos».

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