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Investigadores argentinos trabajan en el cultivo de varias especies de hongos mediante el aprovechamiento de la materia orgánica recuperada como compost en una planta de tratamiento de residuos urbanos.

Aprovechan residuos orgánicos para producir hongos comestibles
Gírgolas cultivadas en compost. Fotografía: Gonzalo Romano / CONICET

Un proyecto cofinanciado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en Argentina, trabaja en el desarrollo de una planta piloto de producción de hongos comestibles a partir de la materia orgánica recuperada por la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) del Municipio de Esquel, en la provincia argentina del Chubut.

“En esta planta de tratamiento se hace una separación muy profesional de los residuos orgánicos y se elabora compost. Al observar ese proceso, noté que ese compost es ideal para el cultivo de hongos”, explicó el responsable de la investigación, Gonzalo Romano.

Los hongos son los principales degradadores de materia orgánica y según indica el especialista, el objetivo del proyecto es tratar de aprovechar al máximo los residuos orgánicos que generan los habitantes de la ciudad de Esquel para desarrollar un producto comestible con valor agregado.

“Lo que yo hago es usar los hongos para hacer lo que ya hacen por naturaleza, degradar materia orgánica. La idea es reproducir esto en condiciones controladas para cultivar champiñones y portobellos (Agaricus bisporus), que son dos especies que se consumen en el país y su cultivo comercial se realiza sobre compost”, afirma Romano.

En la planta de tratamiento de la ciudad de Esquel también se acumula el residuo de poda que es material orgánico óptimo para poder cultivar otra especie de hongo: Gírgola (Pleurotus ostreatus).

“Ya se ha realizado un ciclo productivo completo de gírgola. En lo que respecta a los champiñones, se hicieron ensayos de crecimiento en pequeña escala que resultaron exitosos y se está por comenzar a ensayar su producción a gran escala”, explica el científico.

El aprendizaje más valioso que el proyecto pretende transmitir está representado por el principio de la economía circular: todo excedente de una industria puede ser utilizado como materia prima para otra industria. “Además se busca que todo el conocimiento generado durante este proceso sea a futuro compartido a través de cursos de capacitación con todas las personas interesadas en aprender a cultivar hongos comestibles, al mismo tiempo que se brindará asesoramiento a productores activos y se dictarán cursos de introducción al reconocimiento de especies silvestres”, concluye Romano.

Este desarrollo, que actualmente está dando sus primeros pasos pero que ya ha obtenido buenos resultados, se encuentra enmarcado en un Convenio de Asistencia, Colaboración y Desarrollo Productivo con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Chubut, y otro entre la planta (representada por la Municipalidad de Esquel), la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y Gonzalo Romano.

Fuente:
CONICET

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