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El diputado foral de Medio Ambiente insiste en que “solo” hay dos modelos para tratar los residuos: la valorización energética o los vertederos.

Gipuzkoa busca soluciones urgente a la gestión de residuos en el territorio
El diputado foral de Medio Ambiente de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio

El diputado de Medio Ambiente de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio aseguró la semana pasada en el Pleno de las Juntas Generales de Gipuzkoa que la paralización de la incineradora de residuos por parte del anterior gobierno ha supuesto a los ciudadanos “un coste de más de 40 millones de euros y un gravísimo daño ambiental que está teniendo repercusiones a medio y largo plazo tras la paralización de las infraestructuras de gestión que el tratamiento de los residuos exige”.

Asensio explicó que actualmente la Diputación está tratando de buscar una solución a la gestión de residuos dentro del territorio para que “Gipuzkoa no se ahogue en su propia basura”. Afirmó que la Diputación está apostando por un modelo europeo de tratamiento de los residuos que pasa por la valorización energética. “Esta Diputación ha puesto fecha de caducidad al vertido en nuestro territorio”, aseguró.

El diputado foral insistió en que “solo” hay dos modelos para tratar los residuos: la valorización energética o el modelo de los vertederos, lo que en su opinión supone un retroceso medioambiental, además de “vulnerar la jerarquía comunitaria”.

Asensio defendió que Gipuzkoa camina hacia el modelo de Alemania. Un modelo de gestión de residuos que calificó de “excelente” para este territorio, con un 64% de Reciclaje y un 34-35% de valorización energética, alcanzando el vertido cero.

Respecto al acuerdo alcanzado con Cantabria para enviar parte de los residuos de Gipuzkoa al vertedero de Meruelo, el diputado de Medio Ambiente explicó que, de forma previa, la Diputación Foral de Gipuzkoa intentó que los residuos que no se podía tratar en el territorio fuera trasladado a Álava y a Bizkaia.

Con Álava fue imposible porque solo estaban dispuestos a aceptar 500 toneladas, lo que resultaba a todas luces insuficiente. En el caso de Bizkaia, tampoco tiene capacidad para recibir los residuos guipuzcoanos porque el vertedero de Artigas está cerrado para año y medio y para dar respuesta a sus propias necesidades han tenido que activar el vertedero de Jata.

Así las cosas, la alternativa más cercana era la de trasladar al vertedero de Cantabria los residuos que de momento Gipuzkoa es incapaz de tratar.

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