La incineradora forma parte, junto con la planta de tratamiento mecánico-biológico, de la primera fase del nuevo Complejo Medioambiental de Gipuzkoa, con el que se prevé alcanzar tasas de reciclaje por encima del 60%.

En marcha la nueva planta de valorización energética de residuos

El diputado general de la Diputación Foral de Gipuzkoa, Markel Olano, y el diputado de Medio Ambiente y presidente del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa, José Ignacio Asensio, visitaron el pasado viernes las infraestructuras del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa (CMG) tras el inicio de operación de la primera fase de las instalaciones de gestión de residuos, que incluyen la planta de tratamiento mecánico-biológico y la de valorización energética. Así, todas las infraestructuras de tratamiento de residuos del territorio funcionan ya a pleno rendimiento.

La planta de tratamiento mecánico biológico (TMB), tiene una capacidad total de 162.000 toneladas y gestionará una media de 135.000 toneladas de fracción resto de los residuos urbanos generados en Gipuzkoa, recuperando entre un 8 % y un 10 % de los materiales reciclables que vengan mezclados (papel-cartón, envases plásticos, metales férricos y metales no férricos). Actualmente, la tasa de reciclaje en el territorio (primer semestre 2020) se halla en el 54,94%, según datos de la Diputación, y gracias a las infraestructuras del CMG, se prevé superar el 63%, en la senda de cumplimiento de los objetivos marcados por Europa para el año 2030.

Después de la recuperación de los materiales reciclables, los residuos pasan a una planta de biosecado que reduce su peso y su volumen y permite que la producción energética de la incineradora sea más eficiente. La planta de valorización energética (PVE) generará 160.000 MWh al año, energía suficiente para abastecer de electricidad a 45.000 hogares y 130.000 personas aproximadamente.

Markel Olano aseguró que con el inicio de las operaciones del CMG, se culmina “la modernización de Gipuzkoa en un ámbito social y medioambientalmente clave como es la gestión de los residuos”. “Esta planta, que es una de las más punteras de Europa a nivel tecnológico, nos ofrece la capacidad propia de gestionar los residuos que generamos como sociedad. Con la garantía, además, de que su actividad va a estar bajo el control público”, afirmó.

“Estas instalaciones son la base necesaria para seguir dando pasos decididos en el impulso al reciclaje y a la economía circular”, manifestó también el diputado general.

Fin de los vertederos

El diputado de Medio Ambiente y presidente del Consorcio de Residuos de Gipuzkoa (GHK), José Ignacio Asensio, subrayó que el complejo supone la superación definitiva de la era de los vertederos y el comienzo de la Gipuzkoa de la economía circular: “Los residuos no volverán a ser enterrados en vertederos, con el CMG vamos a transformarlos en materias primas y generaremos energía renovable”. El diputado de Medio Ambiente manifestó también la importancia que tiene para Gipuzkoa contar con infraestructuras que le permitan gestionar sus residuos de manera “segura, moderna y sostenible”.

El presidente de GHK se refirió al complejo medioambiental como “la principal fuente de energía renovable de Gipuzkoa, que disminuirá las emisiones de CO2 por el ahorro en el consumo de combustibles fósiles”. Asimismo, afirmó que el inicio de operación del CMG-1 permite a Gipuzkoa realizar una gestión ambiental avanzada de los residuos, “acorde con los objetivos europeos”.

Hasta la fecha, las dos infraestructuras de la primera fase del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa (planta de tratamiento mecanico-biologico y planta de valorización energetica), han tratado en fase de pruebas más de 100.000 toneladas de residuos, y se ha generado en torno a 4 millones de kWh de energía, de los cuales el 84% se ha vertido a la red eléctrica, utilizando exclusivamente la fracción resto, de la cual se ha recuperado un 8% de materiales reciclables en la TMB.

Estricto control de las emisiones

José Ignacio Asensio subrayó también el alto nivel de las tecnologías ambientales aplicadas, que sitúan al CMG-1 muy por debajo de los parámetros de emisiones fijados por la normativa europea. Asimismo, destacó que se ha aplicado una tecnología muy eficiente y de gran rendimiento que evitará 94.000 toneladas de CO2 en emisiones al medio ambiente.

La inversión inicial para la construcción y puesta en marcha de este complejo fue de 217 millones de euros. Además, el inicio de operación del CMG-1 tiene también una importante repercusión en materia de empleo con la creación de 80 puestos de trabajo directos y 100 indirectos.

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