La Xunta consultará al Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral para establecer un criterio técnico que ofrezca seguridad a un sector preocupado por la falta de EPI y el temor de manipular bolsas con residuos sanitarios.

Galicia establecerá un criterio propio de seguridad para los trabajadores del sector residuos
Un camión de recogida de residuos en Sanxenxo (Pontevedra). Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La Consellería de Medio Ambiente, Territorio y Vivienda de la Xunta de Galicia consultará al Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral (Issga) el criterio técnico que garantice la seguridad de los trabajadores de recogida y tratamiento de residuos durante la crisis sanitaria del COVID-19.

La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, avanzó este compromiso a los representantes de la Asociación Profesional de Empresas Medioambientales (Aproema), con los que mantuvo una reunión a través de una videoconferencia para abordar la gestión de los residuos en el actual contexto de estado de alarma, para que este ente -dependiente de la Xunta de Galicia- proponga un criterio propio que ofrezca tranquilidad y seguridad a todos los operarios ante las dificultades que se encuentran los trabajadores de recogida de la basura, tanto por los temores por manipular bolsas con este tipo de residuos sanitarios, como por la falta de equipos de protección individual (EPI).

Recordó que las instrucciones publicadas por el Ministerio de Sanidad en el Boletín Oficial del Estado provocaron mucha confusión y controversia en el sector, debido a la falta de concreción, pero sobre todo porque dejaron a criterio de las autoridades competentes a gestión de los residuos.

Tanto los representantes de Aproema como los responsables de la Consellería de Medio Ambiente coinciden en la necesidad de que el Estado publique un dictamen escueto y concreto sobre el usos de los EPI, así como de la correspondiente gestión y clasificación en el momento en que este material se convierte en un residuo.

Los representantes de Aproema indicaron que la reactivación de la actividad industrial y no esencial provocará una producción de mascarillas y guantes generalizada, que tras su uso se convertirá en un desecho. Compre recordar que los EPI (sobre todo, las mascarillas y guantes) son considerados un residuo no peligroso, por lo que en aquellos sectores con baja probabilidad de exposición deben seguir considerándose como tales. En todo caso, por extremar las precauciones, se podría establecer un tratamiento intermedio que consistiría en el almacenamiento previo (con un tiempo de retención de 72 horas como mínimo), antes de su eliminación y prohibiendo cualquier tipo de valorización intermedia manual.

Ángeles Vázquez agradeció la colaboración e interés de los miembros de Aproema para abordar otra de las consecuencias de la pandemia del coronavirus, como es la elevada producción de una tipología de residuos, que en otras circunstancias, sería testimonial; así como una eficiente gestión de estos desechos para evitar otra complicación en esta crisis sanitaria.

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