Míriam Galindo Fernández.
Ahora que nos encontramos en época de festivales de música y comienzan las fiestas mayores por todo el territorio, os hago una pregunta: ¿cuántos vasos de plástico reutilizable tenéis en casa? Seguro que la mayoría tenéis muchos. ¿Y eso por qué? ¿Qué ha pasado?
Cuando se empezó a extender el uso de vasos de plástico reutilizables en diversos eventos, mucha gente pensamos que era una buena medida para reducir la ingente generación de residuos, especialmente de plástico, de estos eventos. La idea original era que hubiera una reutilización real de estos vasos, y que esta fuera de la mano de las entidades organizadoras de los eventos. Pero la realidad ha sido otra: lo que ha ocurrido es que esta responsabilidad ha pasado una vez más a la persona usuaria final. Lo que debía ser una medida de prevención de residuos, en la mayoría de los casos se ha convertido en un sistema de financiación de los eventos, que pueden cobrar entre 1 y 4 euros por vaso, sin posibilidad de devolución. El propio vaso reutilizable se ha convertido en un nuevo elemento de merchandising.
La industria musical en Cataluña es un sector que ha ido ganando peso en los últimos años. Según datos del Institut Català de les Empreses Culturals, en el año 2023 se celebraron 361 eventos musicales en Cataluña. Para tener algunas referencias de lo que suponen estos eventos a nivel de residuos, el estudio realizado por Powerful Thinking en Inglaterra estimó que los festivales de música generan 2,8 kg de residuos por persona asistente y día (Guía para avanzar hacia festivales de música circulares – Asociación de Festivales de Música). Según datos de la Asociación de Festivales de Música (FMA), los eventos musicales realizados en territorio español durante el año 2019 generaron aproximadamente 680 toneladas de residuos (Macrofestivales: mucha música, poca conciencia ambiental – Climática).
La introducción del uso de estos vasos ha permitido a muchos eventos colgarse la medalla de “evento sostenible” y ha creado en el público una falsa sensación de sostenibilidad. En la mayoría de los casos no existe una logística real de reutilización, y esta carencia comienza ya con el diseño del vaso, en el que se incorpora la edición del festival y los patrocinadores, haciendo inviable su reutilización en ediciones posteriores. Los vasos se presentan como un souvenir para llevarse a casa. Y la falta de un sistema de devolución imposibilita su reutilización. Hay que tener presente que, si no se da un número mínimo de reutilizaciones, el impacto ambiental de un vaso de plástico reutilizable puede ser mayor que el de un vaso de plástico de un solo uso, debido a la mayor necesidad de material y recursos para su fabricación.
Es la organización del evento la que debe garantizar esta reutilización, poniendo a disposición del público un sistema de devolución ágil (mediante la devolución en las barras, en puntos específicos o en máquinas automáticas de devolución) que garantice una elevada tasa de retorno, así como una logística de lavado posterior. No se trata solo de un cambio de material del vaso, sino de un cambio del sistema para garantizar su reutilización.
A nivel normativo, el Real Decreto de envases y residuos de envases 1055/2022 ya recogía: “Los promotores de eventos festivos, culturales o deportivos, tanto los que tengan el apoyo de las administraciones públicas en el patrocinio, la organización o en cualquier otra fórmula como los organizados por el sector privado, desde el 1 de julio de 2023, implantarán alternativas a la venta y la distribución de bebidas en envases y vasos de un solo uso, garantizando además el acceso a agua potable no envasada” (artículo 7). Aunque este Real Decreto está pendiente de adaptación al Reglamento (UE) 2025/40 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de diciembre de 2024, sobre los envases y residuos de envases, de momento sigue vigente y, por tanto, existe esta obligación. Además, en el caso de que la organización cobre un depósito por el vaso, está obligada a garantizar mecanismos para poder recuperar este depósito cuando se devuelva el vaso. El problema ha sido que la falta de concreción en la redacción de esta obligación ha llevado a interpretaciones según intereses y a la situación actual de incumplimiento generalizado pese a la obligación normativa.
Más allá de la normativa europea o estatal, las administraciones locales tienen la capacidad de regular el uso de vasos de un solo uso en estos eventos. Esta regulación puede ser directa a través de una ordenanza municipal, o indirectamente mediante la inclusión de condiciones en el proceso de concesión de licencias o permisos.
A nivel local también hay que tener en cuenta otro beneficio, más allá del ambiental, de los sistemas de vasos reutilizables: la reducción de los residuos que se vierten en el espacio y alrededores donde tiene lugar el evento, y el ahorro económico asociado a los servicios de limpieza adicionales y de refuerzo que se requieren, el cual puede oscilar entre los 6.000 y 9.000 euros por evento (Uso de vasos reutilizables en España – Fundación For The Best World).
Para poder dar solución a esta problemática se requiere el compromiso de las entidades y empresas organizadoras de estos eventos, así como de las personas asistentes, pero es imprescindible que también haya voluntad política. Esta voluntad política debe traducirse en la definición de obligaciones a nivel normativo que no dejen lugar a interpretaciones, en su seguimiento y en no dudar en la aplicación de sanciones en caso de incumplimientos.







