La asociación considera que el nuevo Plan de Electrificación de la Comisión Europea reconoce el potencial del calor residual, pero reclama cambios regulatorios para ampliar su uso en la industria.

La Asociación Europea de Proveedores de Tecnología para la Valorización Energética de Residuos (ESWET) ha valorado el nuevo Plan de Electrificación presentado por la Comisión Europea por su apuesta por el aprovechamiento del calor residual como parte de la transición energética, aunque advierte de que será necesario adaptar el marco regulatorio para aprovechar plenamente este recurso.
La organización considera que el plan supone un respaldo a la recuperación de calor residual al fijar el objetivo de que esta fuente cubra el 11% de la demanda de calefacción de la Unión Europea en 2050, además de contemplar instrumentos de financiación para el desarrollo de infraestructuras de recuperación y distribución de calor. Entre ellos figuran la movilización de la Energy Efficiency Financing Coalition, subastas para proyectos industriales de calor a través del Fondo de Innovación y el apoyo a iniciativas que conecten las fuentes de calor residual con sus potenciales consumidores.
No obstante, ESWET sostiene que el actual marco legislativo europeo limita el desarrollo de este potencial. Según explica, la Directiva de Energías Renovables reconoce como «calor residual» el generado por una planta de valorización energética cuando se suministra a una red urbana de calefacción, pero deja de considerarlo así si se destina directamente a una instalación industrial, pese a que en ambos casos sustituye al consumo de combustibles fósiles.
La asociación defiende que el reconocimiento normativo debería basarse en el beneficio ambiental del calor recuperado y no en el tipo de usuario al que se suministra. En este sentido, reclama una definición neutral que permita contabilizar el calor recuperado siempre que contribuya a sustituir fuentes fósiles, independientemente de si se distribuye mediante redes urbanas o mediante conexiones directas con instalaciones industriales, comerciales o públicas.
Según los datos aportados por ESWET, en la Unión Europea operan alrededor de 500 plantas de valorización energética, que suministran aproximadamente el 10% de la energía utilizada en las redes de calefacción urbana. En 2024 estas instalaciones produjeron cerca de 39.000 millones de kWh de electricidad y 76.000 millones de kWh de calor, proporcionando una fuente de energía continua y de origen local para sistemas de calefacción y cogeneración.
Además de revisar la definición de calor residual, la asociación propone que la futura normativa europea garantice que los mecanismos de fijación del precio del carbono no perjudiquen la competitividad del calor recuperado frente a alternativas fósiles, incorpore metodologías de evaluación basadas en el ciclo de vida de las emisiones y favorezca inversiones estables en redes de calor, conexiones industriales y sistemas de almacenamiento térmico.
Con la próxima revisión del paquete legislativo de la Unión de la Energía, ESWET insta a las instituciones europeas a armonizar el marco regulatorio con los objetivos del nuevo Plan de Electrificación. En palabras de su secretario general, Patrick Clerens, «celebramos que la Comisión vuelva a poner el foco en el calor residual, pero las definiciones actuales impiden aprovechar todo su potencial. Una planta de valorización energética que suministra calor a una fábrica cercana aporta exactamente el mismo beneficio que otra conectada a una red urbana de calefacción. El marco regulatorio debería reflejar esa realidad».







