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La organización de consumidores ha rastreado con GPS el destino de 43 briks, de los que solo uno completó el circuito hasta su reciclado; el resto se perdieron en diferentes fases del proceso o en vertederos.

Briks
Los envases tipo brik se componen de distintos materiales, lo que los hace más complejos de reciclar. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

La gran cantidad de envases que usamos puede constituir un serio problema ambiental si no se gestiona adecuadamente el reciclado de los residuos. Un buen proceso debería acabar con la recuperación de los materiales para poder reutilizarlos, lo que evita dejar residuos en el medio ambiente y abarata la producción.

¿Pero están funcionado esos circuitos? La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido comprobarlo mediante un estudio con dos vertientes: una muy práctica haciendo un seguimiento de los tetrabriks sobre el terreno y otra de consulta a las instituciones, en concreto, a los ayuntamientos.

Para valorar cómo está funcionando el circuito de recuperación, la OCU ha realizado el rastreo de envases tipo brik que se utilizan para envasar líquidos como zumos o leche, y que están fabricados con capas de cartón, aluminio y plástico, lo que hace su reciclaje más difícil y menos rentable.

Para ello, introdujeron un rastreador GPS en 43 briks de zumo que posteriormente fueron depositados en contenedores de envases en las aceras de 21 ciudades españolas de diferentes tamaños y con diferentes modelos de gestión de residuos. Desde una central de datos se recogieron las señales que emitían, trazando en un mapa su recorrido, hasta que dejaron de mandar señal.

Paralelamente, la OCU consultó a los ayuntamientos cuál sería el circuito esperado y correcto para ese residuo concreto, y se comparó el recorrido ideal con el registrado en la central de datos.

Un proceso incompleto

El circuito estándar de reciclado de los briks comienza en el contenedor de envases, desde donde se transportan a las plantas de clasificación que gestionan los entes locales. Allí se separan de otros restos y, una vez clasificados, se llevan a plantas de reciclaje donde se recupera solo el cartón, que representa el 75 % de sus materiales: el resto, una mezcla de plástico y aluminio, acaba en un vertedero.

Según la información recogida en los ayuntamientos para el estudio, el proceso pasa por 6 fases que van de la recogida separada, primer transporte, clasificación de residuos, el transporte a la planta de reciclado, la planta de tratamiento para recuperar el cartón y el vertedero donde acaban otros materiales.

Solo un brik completa su destino

Según las conclusiones del estudio, en principio, la recogida separada funciona bien, pues los envases se llevaron a plantas de clasificación sin mezclar con otras basuras. Sin embargo, la fase de reciclado no se completó en la inmensa mayoría de los casos.

De hecho, en la prueba, la señal de 30 de los 43 briks se perdió durante la recogida y selección de los residuos. Del resto, 8 se perdieron en distintos vertederos, 4 en la planta de gestión de residuos y al final, según el rastreo, solo uno llegó y fue procesado en la planta de la empresa autorizada.

Dudas sobre las cifras oficiales

Aunque la muestra es limitada y los briks constituyen un envase con dificultades específicas, los resultados ponen en duda los datos publicados sobre recuperación de envases. Además, para la OCU el análisis de los datos deja al descubierto ineficiencias claras:

  • Existen pocas plantas autorizadas en España: según los datos de la organización, todos los briks de la prueba excepto uno tenían que haber ido a parar a una planta de la empresa Saica en Zaragoza. Esto obliga a largos desplazamientos para poder trasladar los residuos hasta ellas, lo que es costoso y poco sostenible. Hubo briks depositados en la provincia de Barcelona (Hospitalet y el Prat) que viajaron hasta plantas situadas en Sevilla, a casi 1.000 km de distancia.
  • Las plantas autorizadas actualmente para reciclar los briks solo recuperan el cartón, mientras que el plástico y el aluminio, que suponen el 25% del material, se desechan. Existe la posibilidad técnica de recuperarlos, pues existió una planta en Barcelona con capacidad para hacerlo, pero cerró.
  • En algunos lugares, como Valladolid, no se recibieron señales de que se llegara a separar los envases en la planta de clasificación.

Los consumidores pagamos el reciclado

La responsabilidad de reciclar los envases corresponde a los fabricantes que los producen y a las empresas que los utilizan. Para encargarse de esta tarea se creó Ecoembes, la entidad gestora que financia la recogida separada en los municipios y se encarga de su tratamiento.

El coste de todo este proceso lo estamos pagando de forma indirecta los consumidores mediante un importe que abonamos al comprar cada producto envasado, y al que se denomina Punto Verde. Los briks, latas o plásticos que llevan ese símbolo son los que se deben depositar en el contenedor de envases, que suele ser el amarillo, para su recogida separada. Ecoembes recaudó por este concepto 78.146.000 euros en el año 2018. También pueden llevarlo algunos envases de vidrio y cartón.

OCU exige un reciclado efectivo y sostenible

Ante estos malos resultados, que muestran las carencias del proceso de reciclado, la OCU enviado una carta al Ministerio de Transición Ecológica, en la que solicita una serie de medidas para lograr un reciclaje más eficiente y sostenible:

  • Auditar a las administraciones autonómicas y obligarlas a controlar de forma efectiva los procesos de reciclado, especialmente de la parte final. A ellas les corresponde imponer multas si hay incumplimientos y retirar autorizaciones (si acaso se están imponiendo multas, no se está informando a los ciudadanos de ello).
  • Pedir a Ecoembes, la entidad que se encarga de la gestión colectiva de los residuos de envases en España y de autorizar a las empresas que los recuperan, que sea más exigente controlando la actividad de esas empresas.
  • Total transparencia sobre el destino del dinero que los consumidores pagan por el reciclado de los envases.
  • Mejorar la calidad del reciclado, ya que solo se trata el cartón, un 75% del material, cuando es posible recuperar el plástico y el aluminio, pero no se ha apostado por ello.
  • Buscar la ubicación óptima al instalar las plantas de reciclado para su rentabilidad económica, social y ambiental, acortando los traslados.
  • Informar a los ciudadanos del tratamiento que se da a los envases (por ejemplo, a través de las webs municipales) para incentivar el esfuerzo.

En definitiva, solicita controlar mejor los procesos para asegurar que se hacen siempre de forma sostenible ambiental, económica y socialmente.

One Response to “Un estudio de la OCU refleja graves deficiencias en el reciclaje de envases tipo brik”

  1. Juan Indignado, Responder

    Cualquiera que sepa como funciona una planta de clasificación de envases sabe que tal y como preparan el tetrabrick es imposible que se recupere (hay un video donde se ve como lo «preparan»). Esa gente que ha realizado el «estudio» no sabe ni de que habla. Les aconsejo que antes del próximo «estudio» se informen, estudien, vayan a ver unas cuantas plantas y miren cuantos tetrabricks entran y cuantos se escapan en la línea de rechazo y aprendan como funciona un balístico y un óptico.

    También sería bueno que una revista que se autitula «Residuos Profesional» no publicara este tipo de «información» sin un mínimo de análisis critico y que nos pone a parir (falsamente) a todos los profesionales del sector.

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