Un informe advierte de que hasta el 90% de estos residuos acaba en vertedero o incineración pese a su potencial de reutilización y al impacto social de su gestión.

Un nuevo informe publicado por la organización europea para la reutilización RREUSE pone de relieve el papel estratégico que desempeñan las empresas sociales en la gestión circular de muebles y colchones en Europa, un flujo de residuos caracterizado por su complejidad logística y su bajo nivel de aprovechamiento.
El estudio, elaborado en colaboración con Ikea Social Entrepreneurship, señala que cada año se consumen en la Unión Europea alrededor de 10,5 millones de toneladas de muebles, de las cuales cerca del 90% termina en vertedero o incineración. Esta situación contrasta con la persistencia de la denominada “pobreza de mobiliario”, que afecta a unos 27,5 millones de personas en la UE con carencias materiales severas.
A partir de 14 casos de estudio en distintos países europeos, el informe identifica a las empresas sociales como actores especialmente capacitados para abordar de forma simultánea los retos ambientales y sociales asociados a estos residuos. Entre las actividades analizadas figuran la recogida y reacondicionamiento de cocinas en Irlanda, el desmontaje y reciclaje de colchones en Francia, la reutilización de mobiliario de oficina en Bélgica o redes de bancos de muebles en la República Checa.
Según el documento, estas iniciativas contribuyen a prolongar la vida útil de los productos, generar empleo inclusivo y facilitar el acceso a bienes esenciales, ya sea mediante venta a bajo coste o donación directa a colectivos vulnerables.
No obstante, el informe advierte de que estas entidades operan por debajo de su potencial debido a limitaciones estructurales como la falta de espacio físico, financiación insuficiente y carencias en capacidades técnicas y operativas. En algunos casos, estas dificultades han llevado incluso al cese de actividades.
Entre los factores que favorecen su desarrollo, el estudio destaca la existencia de una misión social y circular clara, la formación de competencias, la colaboración con otros actores y la adaptación a contextos locales. Asimismo, subraya la necesidad de impulsar políticas públicas favorables, aumentar la concienciación de los consumidores y reforzar las alianzas estratégicas para ampliar su impacto.
Neva Nahtigal, directora de RREUSE, señala que 2Europa está desaprovechando recursos valiosos y una oportunidad relevante para abordar tanto la gestión de residuos voluminosos como la exclusión social mediante soluciones circulares». En este sentido, el informe plantea que una mayor inversión y un marco regulatorio adecuado permitirían escalar el papel de las empresas sociales en este ámbito.
RREUSE agrupa a unas 1.300 empresas sociales en Europa dedicadas a la reutilización, reparación y reciclaje, que en conjunto gestionan anualmente alrededor de 1,3 millones de toneladas de productos con potencial de reutilización y proporcionan oportunidades laborales a más de 120.000 personas.







