La Junta prevé reforzar la prevención, la separación de biorresiduos y el aprovechamiento de subproductos, mientras destina 51,7 millones de euros a los ayuntamientos para mejorar la recogida separada de materia orgánica.

El desperdicio alimentario estará en la Estrategia Andaluza de Economía Circular

La prevención del desperdicio alimentario se incorporará a la futura Estrategia Andaluza de Economía Circular, actualmente en proceso de elaboración participativa. La medida plantea actuar sobre las distintas etapas de la cadena alimentaria, desde la producción y la distribución hasta el consumo, con el objetivo de reducir la generación de residuos y mejorar el aprovechamiento de los recursos.

La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez, señaló estas líneas de actuación durante el XIV Foro de la Empresa Agroalimentaria y de la Distribución Comercial, celebrado la semana pasada en Sevilla. La futura estrategia, cuya formulación fue aprobada por el Consejo de Gobierno en febrero de 2025, pretende prolongar el valor de productos y materiales y reducir la generación de residuos.

Entre las prioridades planteadas figura la prevención de excedentes alimentarios mediante una mejor planificación de las compras, el almacenamiento y el transporte. La distribución comercial tendrá un papel relevante por su posición entre proveedores y consumidores y por su capacidad para ajustar pedidos y conservación de los productos.

“La prioridad debe ser evitar que se generen excedentes”, señaló Martínez. Cuando los alimentos sean aptos para el consumo, la propuesta pasa por favorecer su redistribución con garantías de seguridad alimentaria, en colaboración con bancos de alimentos y entidades sociales.

Biorresiduos y aprovechamiento de subproductos

La estrategia también contempla incrementar el aprovechamiento de subproductos y biorresiduos mediante aplicaciones como el compostaje, la producción de fertilizantes sostenibles, el biogás y otros bioproductos.

Para avanzar en estas vías, la Junta plantea fomentar la colaboración entre empresas con el fin de identificar materiales susceptibles de ser aprovechados e incorporarlos a otros procesos productivos. Este enfoque se extiende a los subproductos industriales, de manera que los residuos o recursos generados por una actividad puedan convertirse en materia prima para otra.

La separación en origen constituye otro de los elementos señalados por la Administración andaluza. El objetivo incluye tanto los hogares como el canal Horeca y los establecimientos de distribución alimentaria, que generan cantidades relevantes de materia orgánica.

Una correcta separación permite destinar estos residuos a procesos de tratamiento y valorización, entre ellos la producción de compost, facilitando su posterior retorno al suelo.

51,7 millones para la recogida separada

En este ámbito, la Junta de Andalucía ha concedido 51,7 millones de euros en subvenciones a los ayuntamientos, financiadas con fondos NextGenerationEU, para actuaciones relacionadas con la recogida separada de biorresiduos municipales.

Estas ayudas están destinadas a facilitar que la materia orgánica separada en los hogares pueda recogerse de forma diferenciada y posteriormente someterse a procesos de aprovechamiento.

La prevención del desperdicio se complementa con medidas dirigidas a la restauración y los hogares. Entre ellas se encuentra la posibilidad de que los clientes puedan llevarse la comida no consumida, contemplada en la Ley de Economía Circular de Andalucía, además de prácticas como planificar las compras, aprovechar las sobras y diferenciar entre las fechas de caducidad y de consumo preferente.

Reutilización, reparación y envases

La futura Estrategia Andaluza de Economía Circular plantea asimismo avanzar frente al modelo de “usar y tirar” mediante el fomento de la reutilización y la reparación. Su elaboración contempla la participación de ciudadanía, empresas, organizaciones sociales y entidades locales.

La gestión de los residuos de envases y las obligaciones derivadas de la responsabilidad ampliada del productor constituyen otros de los ámbitos que deberán integrarse en este marco de economía circular.

La Junta también vincula el consumo de productos locales y de temporada con la reducción de las distancias entre producción y consumo y el desarrollo de cadenas de distribución más cortas.

El planteamiento de la futura estrategia sitúa así la prevención como una de las primeras etapas de la gestión de los residuos alimentarios, antes de abordar su valorización. En los casos en los que los residuos no puedan evitarse, el objetivo pasa por mejorar su separación y aprovechar su contenido orgánico para obtener nuevos recursos y productos.

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