La compañía británica clausurará a finales de junio sus instalaciones de Oslo, Skive y Malmö y atribuye la decisión a la debilidad del mercado de materiales reciclados y a la incertidumbre regulatoria.

La empresa británica Viridor ha anunciado el cierre de sus operaciones europeas de reciclaje químico de plásticos, una decisión que supondrá el cese de la actividad en sus plantas de Oslo (Noruega), Skive (Dinamarca) y Malmö (Suecia) antes de que finalice junio de 2026.
La compañía, dedicada a la gestión de recursos, residuos y reciclaje, explica que la medida llega tras un proceso de consulta con los representantes de los trabajadores y después de analizar distintas alternativas para mantener la actividad. No obstante, considera que las actuales condiciones del mercado impiden garantizar la viabilidad económica de esta tecnología.
El cierre se produce pese a los avances técnicos alcanzados desde la adquisición de la plataforma de reciclaje químico de Quantafuel. Según la empresa, las instalaciones habían logrado rendimientos de recuperación en seco de entre el 70 y el 75%, además de demostrar la capacidad de reciclar residuos plásticos domésticos contaminados que no pueden tratarse mediante procesos convencionales de reciclaje mecánico.
Sin embargo, Viridor sostiene que estos avances no han sido suficientes para compensar un contexto económico desfavorable para el sector. Entre los factores que cita se encuentran la reducción de la demanda de materiales reciclados, la competencia de materias primas vírgenes de menor coste y un marco regulatorio que, a su juicio, todavía no ofrece la seguridad jurídica ni los incentivos necesarios para favorecer las inversiones en tecnologías de reciclaje avanzado.
La compañía defiende que el reciclaje químico puede desempeñar un papel complementario al reciclaje mecánico en la gestión de fracciones plásticas complejas o altamente contaminadas, contribuyendo a incrementar la circularidad de los materiales y a reducir el envío de residuos a vertedero. No obstante, considera que el desarrollo de este tipo de soluciones dependerá de la evolución de las políticas públicas y de la creación de mercados más sólidos para los materiales reciclados.
El anuncio pone de manifiesto las dificultades que atraviesa actualmente el reciclaje químico en Europa. Aunque en los últimos años esta tecnología ha despertado un creciente interés como vía para tratar residuos plásticos de difícil reciclaje, numerosos proyectos siguen enfrentándose a elevados costes operativos, incertidumbre regulatoria y dificultades para competir con las resinas de origen fósil, especialmente en un contexto de bajos precios de las materias primas vírgenes.
Pese al cierre de estas instalaciones, Viridor ha reiterado su compromiso con la economía circular, la reducción del vertido de residuos y la descarbonización, aunque considera que el reciclaje químico necesitará un marco político y de mercado más favorable para consolidarse como una opción industrial viable.







