La nueva identificación gráfica busca facilitar el reconocimiento de los modelos de reutilización en todo el mundo y reforzar su papel como alternativa a los envases de un solo uso.

Nuevo símbolo de reutilización

Una alianza internacional integrada por empresas, administraciones públicas, organizaciones ambientales, diseñadores y operadores de sistemas de reutilización ha presentado un nuevo símbolo global destinado a identificar envases reutilizables y sistemas de reutilización en cualquier parte del mundo.

La iniciativa, impulsada por PR3: The Global Alliance to Advance Reuse, pretende contribuir a la expansión de los modelos de reutilización mediante una señal visual común que permita a consumidores, empresas y administraciones reconocer de forma inmediata los productos diseñados para múltiples usos.

El lanzamiento se produce en un contexto de creciente interés por las estrategias de prevención de residuos y reducción del consumo de materiales. Según los promotores del proyecto, la medida responde también a la necesidad de complementar las políticas de reciclaje con soluciones que permitan evitar la generación de residuos desde el origen.

Más allá del reciclaje

La reutilización está ganando protagonismo en las políticas de economía circular impulsadas por gobiernos y organismos internacionales. Frente al modelo de usar y tirar, estos sistemas permiten que los envases sean devueltos, recogidos, limpiados y reutilizados múltiples veces antes de convertirse en residuo.

Los impulsores de la iniciativa recuerdan que, a escala global, únicamente una pequeña parte de los residuos plásticos termina reciclándose de forma efectiva, mientras que grandes volúmenes acaban en vertederos, instalaciones de valorización energética o dispersos en el medio ambiente.

En este contexto, diversos estudios apuntan a que los sistemas de reutilización pueden reducir de forma significativa la necesidad de fabricar envases de un solo uso y contribuir a disminuir las emisiones asociadas a su producción y gestión.

Propuestas de 29 países

El nuevo símbolo es el resultado de un proceso internacional desarrollado a través de la iniciativa Rebrand Reuse, puesta en marcha en 2025 para crear una identidad visual universal para la reutilización.

La convocatoria recibió 236 propuestas procedentes de 29 países de todos los continentes. Tras varias fases de evaluación técnica, análisis jurídico y estudios con consumidores, el diseño ganador fue seleccionado por un panel internacional de expertos.

La propuesta elegida fue desarrollada por los diseñadores colombianos Nicole Ascanio Rodríguez y Juan Navarrete, cofundadores del estudio Epigrama Studios, con sede en Bogotá.

Según explicó Navarrete, el objetivo era crear una imagen capaz de transmitir la idea de retorno y circularidad. “Queríamos crear un símbolo que comunicara devolución, continuidad y circulación; algo lo suficientemente sencillo para funcionar a escala global, pero también lo bastante significativo como para representar una nueva relación con los materiales y los residuos”, señaló.

Aplicaciones en envases y sistemas de recogida

Los responsables del proyecto indican que el símbolo comenzará a utilizarse progresivamente en diferentes tipos de envases reutilizables y en las infraestructuras asociadas a estos sistemas.

Entre las aplicaciones previstas figuran vasos reutilizables, recipientes para comida para llevar, botellas de bebidas, envases para productos de limpieza y cuidado del hogar, contenedores de devolución, vehículos logísticos, puntos de recogida y señalización urbana.

Uno de los aspectos valorados durante el proceso de selección fue garantizar que el nuevo símbolo pudiera diferenciarse claramente del tradicional emblema del reciclaje y de su conocido diseño de flechas entrelazadas basado en el conocido bucle de Möbius, evitando posibles confusiones entre ambos conceptos.

Hacia la normalización de la reutilización

Los impulsores de la iniciativa consideran que la existencia de una identificación común puede contribuir a mejorar la comprensión pública de los sistemas de reutilización y favorecer su implantación a gran escala.

La creación de estándares reconocibles es una de las medidas que diferentes organismos internacionales vienen señalando como necesarias para facilitar la transición hacia modelos de consumo más circulares, en los que la prevención de residuos y la prolongación de la vida útil de los productos tengan un papel cada vez más relevante.

Así, el nuevo símbolo aspira a convertirse en una referencia internacional para identificar aquellos envases y sistemas concebidos para mantenerse en uso durante múltiples ciclos, reforzando el papel de la reutilización dentro de las estrategias globales de economía circular.

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