Un informe alerta de que las baterías de litio contenidas en estos dispositivos continúan provocando incendios en camiones de recogida y plantas de tratamiento de residuos, mientras persisten las carencias en los sistemas de recogida y reciclaje.

Más de un año después de la entrada en vigor de la prohibición de venta de vapeadores de un solo uso en el Reino Unido, el flujo de estos residuos hacia la basura doméstica continúa siendo elevado. Según un nuevo informe de la organización Material Focus, cada semana se desechan o reciclan incorrectamente alrededor de 6,3 millones de vapeadores y cápsulas, una cifra un 23% inferior a la registrada en 2024, pero que sigue planteando importantes desafíos para el sector de la gestión de residuos.
La investigación, elaborada por la consultora Opinium, concluye que desde 2022 se han desechado más de 1.180 millones de vapeadores. Aunque la prohibición ha contribuido a reducir las compras de estos dispositivos, los volúmenes de residuos generados continúan siendo significativos y suponen la pérdida de materiales valiosos como litio y cobre, además de incrementar los riesgos asociados a las baterías integradas.
Incendios en la cadena de gestión de residuos
Uno de los principales problemas identificados por el estudio es el aumento de incendios causados por baterías de litio presentes en vapeadores y otros aparatos eléctricos. Cuando estos dispositivos se depositan en contenedores convencionales o en la recogida selectiva incorrecta, las baterías pueden sufrir daños mecánicos que provocan cortocircuitos e incendios.
Según datos recopilados por Material Focus, el número de incendios relacionados con baterías en la cadena de residuos el año pasado superó los 1.200 casos en el Reino Unido, frente a los 700 registrados en 2022, lo que representa un incremento del 71%.
Empresas del sector como Veolia y Biffa aseguran seguir afrontando importantes dificultades derivadas de la presencia de vapeadores en los residuos. Veolia informa de una media aproximada de un incendio diario en vehículos o instalaciones de tratamiento, mientras que Biffa recibe más de 200.000 vapeadores al mes depositados incorrectamente en los contenedores de reciclaje.
Menos compras, pero persisten errores de gestión
El estudio señala que las compras de vapeadores han descendido un 31% respecto a 2024, pasando de 13,5 millones a 9,4 millones de unidades semanales. La adquisición de dispositivos de un solo uso se ha reducido un 69%, aunque todavía se venden alrededor de 2,2 millones de unidades cada semana.
Los investigadores apuntan a que parte de los consumidores podrían estar confundiendo dispositivos recargables con modelos desechables, lo que favorecería su eliminación prematura. Paralelamente, el mercado se está desplazando hacia vapeadores recargables de mayor capacidad y sistemas basados en cápsulas reemplazables.
A pesar de una ligera mejora en las tasas de reciclaje, dos tercios de los usuarios reconocen seguir desechando estos productos en la basura. Además, muchas personas creen estar reciclando correctamente cuando en realidad los depositan en sistemas no adecuados, como contenedores urbanos o papeleras públicas.
Falta de información y puntos de recogida
El informe también revela importantes carencias en materia de información al consumidor. El 47% de los usuarios afirma desconocer que los vapeadores pueden reciclarse y el 80% considera insuficiente la información disponible sobre su correcta gestión al final de su vida útil.
La recogida en el punto de venta aparece como la opción preferida por los consumidores: cerca de la mitad de los encuestados considera que la tienda donde adquirió el producto debería ser el lugar de devolución. Sin embargo, los resultados muestran que muchos establecimientos aún no disponen de sistemas de recogida accesibles, a pesar de las obligaciones legales existentes.
Material Focus recuerda que aproximadamente el 80% de los materiales contenidos en un vapeador son recuperables y reclama una ampliación de los puntos de recogida, campañas de sensibilización y una mayor implicación de fabricantes y distribuidores para mejorar la trazabilidad y el reciclaje de estos residuos.
Obligaciones de los productores
La organización propone combinar campañas de información pública con una red más amplia de puntos de devolución en comercios, parques, centros educativos y espacios públicos. Asimismo, considera que los futuros sistemas de licencias para la venta de vapeadores deberían incorporar obligaciones específicas de recogida y comunicación al consumidor.
Para el sector de la gestión de residuos, el informe pone de manifiesto que la prohibición de los vapeadores de un solo uso ha reducido parcialmente el problema, pero no ha eliminado los riesgos asociados a estos residuos, especialmente en lo relativo a la seguridad operativa de las instalaciones y a la recuperación de materiales críticos contenidos en las baterías.







