Expertos del sector analizan las responsabilidades que asumirán fabricantes, importadores y distribuidores, así como en los retos que plantea la adaptación al PPWR.

Jornada sobre el reglamento europeo de envases
La jornada sirvió para analizar las obligaciones de las empresas que comercializan sus productos envasados. Foto: Nicolás Rueda en Pexels

El Cluster de Innovación en Envase y Embalaje y el Packaging Cluster celebraron el pasado lunes una jornada técnica para analizar las implicaciones del nuevo Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), cuya aplicación comenzará el próximo 12 de agosto con la entrada en vigor de las primeras obligaciones para las empresas que comercializan productos envasados en el mercado europeo. En el encuentro participaron ponentes de organizaciones como Ecoembes, Repaq, Klöckner Pentaplast, Rotorprint, Emsur y Termoformas de Levante.

Durante la sesión, los expertos explicaron que la normativa afectará no solo a la industria del envase, sino también a empresas de sectores como la alimentación, la farmacia, la cosmética, la higiene o la distribución, especialmente si comercializan productos bajo su propia marca o decidan aspectos como los materiales, el formato o el diseño del envase.

Los ponentes señalaron que una de las principales novedades del reglamento consiste en la definición de responsabilidades específicas para fabricantes, productores, importadores y distribuidores. Asimismo, advirtieron de que una misma empresa podrá desempeñar varios de estos papeles de forma simultánea, por lo que recomendaron revisar la posición que ocupa cada operador dentro de la cadena de valor para identificar las obligaciones que le corresponderán.

Uno de los aspectos que centró el debate fue la figura del fabricante. Los especialistas explicaron que las empresas que determinen las características de un envase —como los materiales, el formato o la identidad gráfica— podrán ser consideradas fabricantes a efectos del reglamento, aunque encarguen la producción a un proveedor externo. En esos casos, asumirán la responsabilidad de garantizar que el envase cumple con los requisitos establecidos por la normativa.

La jornada también abordó la futura obligación de elaborar la Declaración UE de Conformidad para determinados envases. Los expertos indicaron que las empresas deberán identificar los materiales y componentes de los envases que comercializan, clasificarlos correctamente y disponer de la documentación técnica necesaria para acreditar su conformidad.

Otro de los mensajes compartidos durante el encuentro fue la necesidad de evaluar el envase como un sistema completo. Los participantes señalaron que la reciclabilidad de elementos como tapas, etiquetas, bandejas o láminas no podrá analizarse de forma aislada, sino en función de su integración en el conjunto del envase y de su compatibilidad con los procesos de recogida, clasificación y reciclaje.

Durante el debate, los profesionales coincidieron en que el principal reto será desarrollar envases reciclables sin comprometer la protección del producto, su funcionalidad o su vida útil. También destacaron los avances realizados por numerosas empresas en materia de ecodiseño, reducción del consumo de materiales y validación de nuevas soluciones de envasado.

No obstante, los participantes advirtieron de que todavía será necesario incrementar la capacidad industrial de reciclaje, asegurar el suministro de materiales reciclados y concretar algunos aspectos técnicos del reglamento para facilitar su aplicación.

Como conclusión, los expertos defendieron que la adaptación al reglamento europeo de envases exigirá una colaboración más estrecha entre fabricantes de envases, proveedores de materiales, envasadores, distribuidores, centros tecnológicos y gestores de residuos. A su juicio, la anticipación permitirá afrontar con mayores garantías los nuevos requisitos europeos y aprovechar las oportunidades que ofrecerá la normativa para impulsar envases más circulares y sostenibles.

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