Fabricantes, recicladores, sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor y expertos abordaron en el VIII Congreso de Packaging y Economía Circular las incertidumbres normativas y los desafíos técnicos para avanzar hacia los objetivos de circularidad de 2030.
Más de 400 profesionales de la cadena de valor del envase y embalaje se reunieron ayer en Feria Valencia para analizar los primeros meses de aplicación del Reglamento europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés). El encuentro puso el foco en las dificultades para trasladar las nuevas exigencias normativas a la actividad empresarial, así como en las soluciones necesarias para avanzar hacia envases más sostenibles sin comprometer su seguridad, funcionalidad ni competitividad.
El debate tuvo lugar durante el VIII Congreso de Packaging y Economía Circular, organizado por el Cluster de Innovación en Envase y Embalaje bajo el lema «Primeros meses del PPWR: avances, brechas y retos». La jornada reunió a fabricantes, marcas, empresas de distribución, sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), recicladores, gestores de residuos, representantes de la Administración pública y centros tecnológicos.
Durante las distintas sesiones, los participantes coincidieron en señalar la incertidumbre regulatoria, la complejidad administrativa y los plazos de adaptación como algunos de los principales obstáculos para las empresas. También destacaron la necesidad de reforzar la colaboración entre los agentes de la cadena de valor y de contar con criterios claros para aplicar los requisitos del nuevo marco europeo.
Un reto estratégico para las empresas
La jornada comenzó con la ponencia «PPWR 2026-2030: empieza la transformación real del packaging», a cargo de Ana Laín, directora de Economía Circular en Querqus Sustainable Packing.
Laín señaló que el cumplimiento del reglamento no debía limitarse a una cuestión normativa, sino que requería integrar los cambios en las decisiones estratégicas de las compañías. «La verdadera innovación no consiste en reciclar más residuos, sino en necesitar menos recursos para crear más valor», afirmó.
La ponente también destacó que la gestión de los envases afecta a ámbitos como la cadena de suministro, los costes, el acceso a los mercados y la confianza de los consumidores, por lo que su adaptación exige la implicación de diferentes áreas de las empresas.
Incertidumbre normativa y responsabilidad ampliada del productor
Una de las mesas de debate se centró en la responsabilidad ampliada del productor (RAP) y el papel de los SCRAP en el nuevo escenario regulatorio. Representantes de Ecophir, Procircular, Implica, Cartón Circular y Envalora analizaron las dificultades que encuentran las empresas para cumplir las obligaciones aplicables y reclamaron un mayor acompañamiento por parte de las administraciones.
«Las empresas quieren cumplir con la normativa, pero la incertidumbre regulatoria y la complejidad administrativa dificultan su adaptación», señalaron durante el debate. Entre las necesidades identificadas destacaron la importancia de disponer de criterios claros, transparencia y mecanismos de control efectivos que garanticen el cumplimiento a lo largo de toda la cadena de valor.
La aplicación práctica de los requisitos también centró la sesión dedicada al ecodiseño y al desarrollo de envases de cara a 2030. Los expertos de Packaging Cluster, Itene, Emsur Valencia, Hinojosa Packaging Group y Válvulas Arco apuntaron que modificar los materiales no siempre resulta suficiente para cumplir los objetivos de sostenibilidad, ya que las soluciones deben proteger adecuadamente los productos y ser compatibles con los procesos industriales y la maquinaria existente.
La adaptación requiere pruebas, ajustes y validaciones técnicas, un proceso que, según los participantes, se desarrolla en un contexto de plazos cada vez más ajustados.
Reciclabilidad, materiales y trazabilidad
El futuro de los envases de plástico ocupó otra de las sesiones del congreso, dedicada a la reciclabilidad, el contenido reciclado y los nuevos materiales.
Los representantes de Anarpla, Aimplas, Manc Recyclaplast y Kiwa destacaron la necesidad de revisar los materiales utilizados, evaluar su reciclabilidad, identificar los cambios necesarios para adaptarse al reglamento y certificar las soluciones propuestas. También subrayaron la importancia de garantizar la trazabilidad y de aplicar requisitos equivalentes a los materiales procedentes del extranjero.
La colaboración entre fabricantes, recicladores, empresas usuarias y administraciones se planteó como un elemento necesario para avanzar en la transformación del sector. El debate puso de relieve que el diseño de los envases y la selección de materiales deben tener en cuenta tanto las exigencias normativas como las posibilidades reales de recuperación y reciclaje.
Los envases alimentarios, entre la circularidad y la seguridad
La sostenibilidad de los envases alimentarios fue otro de los asuntos abordados. Los expertos de IATA-CSIC, Ainia, Consum, Vicky Foods y Cryovac insistieron en que la reducción de materiales y la incorporación de contenido reciclado deben compatibilizarse con la protección y conservación de los alimentos.
«La seguridad alimentaria es innegociable», señalaron los participantes, que defendieron la necesidad de comprobar que cualquier modificación de los materiales mantiene las prestaciones requeridas por cada producto.
La reducción de materiales y el uso de contenido reciclado plantean desafíos técnicos que requieren investigación, pruebas y validaciones. A ello se suma, según los profesionales, la incertidumbre sobre el desarrollo y la aplicación de las nuevas normas, que dificulta la planificación empresarial.
El congreso también dedicó una mesa a las estrategias de las grandes marcas para preparar sus envases ante los objetivos de 2030, así como una sesión para abordar las cuestiones jurídicas y técnicas que siguen abiertas en torno al PPWR.
La jornada concluyó con una sesión sobre ideas para competir en el sector del packaging en 2030. A lo largo del encuentro, los debates pusieron de manifiesto que la adaptación al nuevo reglamento implica actuar sobre el diseño, los materiales, los procesos industriales y la gestión de los residuos, además de mejorar la coordinación entre los distintos agentes.
El congreso evidenció que uno de los principales retos será convertir las exigencias europeas en soluciones viables desde el punto de vista técnico y económico. La evolución del sector dependerá, en buena medida, de la capacidad de las empresas para innovar, mejorar la reciclabilidad de los envases y garantizar que las alternativas adoptadas respondan tanto a los requisitos ambientales como a las necesidades de protección y seguridad de los productos.








