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Investigadores irlandeses han calculado que hasta el 7% del polietileno que se exporta a terceros países para su reciclado termina como basura oceánica.

Estiman el volumen de plástico exportado de europa para reciclar que termina como basura marina
Foto: Shutterstock / NUI Galway

Una nueva investigación de la Universidad Nacional de Irlanda (NUI Galway) y la Universidad de Limerick (Irlanda) ha cuantificado por primera vez el volumen de plástico que los países europeos (UE, Suiza y Noruega) exportan para su reciclaje y que, sin embargo, contribuye a la basura marina.

Los países europeos han desarrollado una infraestructura de gestión de residuos líder en el mundo, pero aun así el 46% de los residuos plásticos separados en Europa se exportan fuera del país de origen. Una gran parte de este plástico se transporta miles de kilómetros hasta países con prácticas deficientes de gestión de residuos, situados en su mayor parte en el sudeste asiático. Una vez en estos países, una gran parte de los desechos se rechaza de las corrientes de reciclaje en sistemas locales de gestión de residuos sobrecargados y, según han comprobado los investigadores, contribuyen de manera significativa a la basura oceánica.

Según los autores, hasta el 31% del plástico exportado no se recicla en absoluto, sino que acaba en vertederos, incineradoras o en el mar

La investigación, publicada en la revista científica Environment International, estimó diversas hipótesis (desde el mejor de los casos hasta el peor) sobre la aparición de residuos marinos procedentes de las exportaciones para el reciclaje en 2017. Los resultados estimaron que entre 32.000 y 180.500 toneladas de polietileno europeo exportado terminaron en el mar, (entre el 1 y el 7%). El polietileno es uno de los tipos de plástico más comunes en Europa, y los resultados del estudio revelaron que países como el Reino Unido, Eslovenia e Italia están exportando una mayor proporción de plástico fuera de Europa, aumentando a su vez la proporción de residuos plásticos reciclables que terminan como basura oceánica.

George Bishop, investigador de la Universidad Nacional de Irlanda y autor principal del estudio, afirma que «los resultados indican una importante y hasta ahora no documentada vía de entrada de los residuos plásticos en los océanos, que tendrá considerables impactos ambientales y sociales en los ecosistemas marinos y las comunidades costeras».

Mediante el uso de datos detallados sobre el comercio internacional y la gestión de los residuos en los países importadores, el estudio modeló el destino de todo el polietileno exportado para su reciclaje desde Europa, teniendo en cuenta diferentes opciones posibles, que van desde la transformación satisfactoria en resinas recicladas, hasta su final en vertederos, incineración o como basura oceánica.

El Dr. David Styles, profesor de la Universidad de Limerick y coautor del trabajo, explica que «dado que se exporta una parte tan grande de los residuos destinados al reciclado, con una escasa trazabilidad posterior, este estudio sugiere que las ‘verdaderas’ tasas de reciclado pueden desviarse significativamente de las tasas comunicadas por los municipios y los países donde se originan los residuos. De hecho, nuestro estudio encontró que hasta el 31% del plástico exportado no se reciclaba en absoluto».

Desglose de los destinos de los residuos de polietileno exportados desde la UE-28, Noruega y Suiza en 2017 para un escenario de eficiencia de recuperación media. Fuente: Bishop et al., 2020

El profesor Piet Lens, de la NUI Galway, añade que «para avanzar con éxito hacia una economía más circular, los municipios europeos y las empresas de gestión de residuos deben rendir cuentas sobre el destino final de los residuos ‘reciclados'». En su opinión, el estudio pone de relieve la «falta de datos disponibles sobre los residuos plásticos» y apunta a la necesidad de ampliar las auditorías sobre las actividades de reciclaje como «parte de las nuevas reglamentaciones en torno al comercio de los residuos de plástico».

Los autores advierten que estos hallazgos no deben desalentar a la gente a reciclar ya que sigue siendo la mejor alternativa para la gestión de residuos, ambientalmente hablando. Sin embargo, hay un trabajo considerable por hacer para mejorar la cadena de reciclaje de plástico y reducir la «fuga» de residuos de estos circuitos.

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