Expertos reclaman a los gobiernos una acción rápida a medida que se acerca la fecha límite para la implementación de las nuevas leyes de reciclaje y reducción de residuos de la UE.

Los países de la UE no llegan a tiempo para implementar las nuevas leyes sobre residuos
Cada ciudadano de la UE genera una media de 487 kg de residuos. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

Para el próximo 5 de julio, los gobiernos de la UE deberían haber adoptado formalmente el conjunto más ambicioso de medidas y objetivos acordados para impulsar el reciclaje y reducir los residuos. El objetivo final es promover modelos de negocio responsables y resilientes según lo acordado en 2018 en virtud de tres leyes diferentes de la UE: la Directiva marco sobre residuos, la Directiva sobre envases y residuos de envases y la Directiva sobre vertederos.

Las medidas van desde la recogida separada obligatoria de todos los residuos domésticos (papel, plástico, vidrio, metales, textiles, así como residuos peligrosos y orgánicos) hasta la prohibición de la incineración y el vertido de los desechos recolectados para reciclar. Los responsables políticos europeos también acordaron introducir esquemas que hagan que los productores financien la recogida y el reciclaje de sus productos e incentiven a los consumidores a devolver botellas y otros envases.

«Fue un logro histórico», explica Piotr Barczak, responsable de políticas de residuos de la Oficina Europea de Medio Ambiente (EEB) y uno de los principales expertos de Europa en materia de residuos. «Las leyes acordadas realmente pueden apoyar la transición a una economía circular«, añade.

Pero dos años después, las cosas no han salido como se esperaba. Si bien los líderes europeos han continuado defendiendo los planes para la transición a una economía circular, más recientemente con la publicación del Plan de Acción de Economía Circular de la Comisión Europea, muchos países aún están rezagados en la implementación de medidas que ya deberían haberse establecido.

Retrasos por la crisis del COVID-19

Las estadísticas hablan por sí mismas. En 2017, solo el 30% y el 17% de los residuos domésticos en toda la UE se reciclaron y compostaron, respectivamente, mientras que el 28% se incineraron y el 24% se enterraron en vertederos.

En 2018, la Comisión Europea envió advertencias a 14 gobiernos en riesgo de no lograr su objetivo nacional actual de 50% de reciclaje y preparación para su reutilización para 2020. Las advertencias incluyeron recomendaciones sobre la implementación de leyes de recogida selectiva de residuos, impuestos a los vertederos e incineración o esquemas para aumentar la responsabilidad del productor.

Según Barczak, hasta ahora solo cinco gobiernos han informado oficialmente de avances en la transposición nacional de las nuevas leyes de residuos de la UE. Eso a pesar de estar legalmente obligados a hacerlo antes del 5 de julio de 2020.

Europa parece incapaz de reducir la generación de residuos: cada persona produjo de media 487 kg en 2017, 8 kg más que en 2013

Polonia, uno de los países objetivo de la Comisión en 2018, dijo abiertamente que necesitará más tiempo para cumplir, citando la reciente crisis del COVID-19 como excusa. Alemania y algunos otros países también han presentado argumentos similares.

Mientras tanto, con 487 kg de residuos por persona generados en 2017 en comparación con los 479 kg en 2013, la UE parece incapaz de reducir significativamente la cantidad de residuos producidos en todo el bloque.

Esto puede explicar en parte por qué las tasas de reciclaje no están creciendo más rápido. “Debemos evitar que recursos valiosos terminen en vertederos e incineradoras. Es hora de abordar el problema en origen reduciendo el desperdicio a través de soluciones reutilizables y reparables para nuestros productos cotidianos, desde el envasado hasta la electrónica «, dice Barczak.

Convertir los residuos en oportunidades

Por supuesto, no todo es malo. Los gobiernos de la UE pueden inspirarse en varios ejemplos positivos en municipios y regiones de todo el bloque.

Ciudades como Liubliana (Eslovenia) y Milán (Italia) se han convertido en ejemplos líderes para una gestión exitosa de los residuos gracias a la implementación de medidas como la recogida separada, especialmente de residuos orgánicos. A medida que aumentan las tasas de recolección y reciclaje, llegando al 70% en Liubliana, la cantidad de residuos mezclados destinados a vertederos e incineradoras ha disminuido constantemente con el tiempo.

Muchos países también han tomado medidas para evitar la generación de residuos. Desde 2015, Francia ha prohibido la obsolescencia programada, una práctica mediante la cual los fabricantes pueden acortar deliberadamente la vida útil de los productos para incentivar las nuevas ventas. Una violación de esta ley puede resultar en una sentencia de hasta dos años en prisión o una multa de 300.000 euros.

Estos ejemplos muestran que todo lo que se necesita es voluntad política para avanzar, dice Barczak.

Piotr Barczak (EEB) destaca el ejemplo de España, que acaba de presentar su propuesta de ley de residuos y suelos contaminados

Si bien reconoce que la crisis del COVID-19 ha ralentizado el progreso recientemente, Barczak advierte en contra de usarlo como una excusa. «Muchas de estas leyes ya fueron acordadas hace dos años y los gobiernos han tenido tiempo suficiente para implementarlas», dice.

Y pone a España -que ha sido duramente afectada por la pandemia- como un ejemplo a este respecto. El Gobierno presentó recientemente el anteproyecto de su nueva ley de residuos que incluye la transposición de las nuevas directivas de la UE.

«Una mejor gestión y prevención de residuos debería ser parte de un plan de recuperación más amplio para Europa, dado el potencial en términos de creación de empleo, ahorro para los consumidores y las empresas y beneficios sociales más amplios», afirma Barczak.

Emisiones del modelo de producción y consumo

Hablando de la crisis, Barczak señala que la prevención de residuos es una de las formas más efectivas para contrarrestar la mayor amenaza para la vida en la Tierra: el cambio climático.

La producción de bienes y su cadena de suministro es parcialmente responsable de que nuestro clima cambie rápidamente. Un estudio realizado por la Fundación Ellen MacArthur reveló que la forma en que producimos, usamos y desechamos nuestros productos es responsable del 45% de las emisiones totales del mundo.

“La cantidad de basura que generamos refleja los patrones de producción en nuestra economía. Cuantos más productos y materiales desperdiciemos, más energía y recursos necesitaremos para producir otros nuevos ”, explica Barczak.

Cuando se le pregunta qué consejo daría hoy a los ministros nacionales, dice: «Si quieren más tiempo, deben asegurarse de que sus leyes de residuos vayan más allá de lo acordado previamente. Esto es en su propio interés, ya que el nuevo Plan de Acción de Economía Circular ya ha anticipado que habrá objetivos más altos y reglas más estrictas que, una vez adoptados formalmente, los gobiernos tendrán que implementar».

Fuente:
EEB

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