Expertos de la Universidad de Swansea reclaman más investigación y regulación de los procesos de producción de las mascarillas para proteger el medio ambiente y la salud humana.

Nanoplásticos y contaminantes presentes en las mascarillas desechables
Imágenes microscópicas de partículas encontradas en mascarillas desechables: a la izquierda, microfibras de una mascarillas para niños; a la derecha, fragmentos de plástico. Foto: Universidad de Swansea

Científicos de la Universidad de Swansea, en Gales (Reino Unido), han descubierto contaminantes químicos potencialmente peligrosos que se desprenden de las mascarillas desechables cuando se sumergen en el agua. La investigación revela altos niveles de contaminantes, como plomo, antimonio y cobre, dentro de las fibras de plástico y de silicona de las mascarillas desechables más comunes. El trabajo cuenta con el apoyo del Instituto de Materiales Innovadores, Procesamiento y Tecnologías Numéricas (IMPACT) y el Centro de Innovación y Conocimiento SPECIFIC.

El Dr. Sarper Sarp, director del proyecto, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Swansea, explica que «todos debemos seguir utilizando las mascarillas, ya que son esenciales para acabar con la pandemia. Pero también necesitamos urgentemente más investigación y regulación sobre la producción de mascarillas, para poder reducir cualquier riesgo para el medio ambiente y la salud humana».

En las pruebas realizadas por el equipo de investigación, que se recogen en un trabajo publicado en la revista Water Research, se utilizaron diversas mascarillas, desde las más habituales hasta las más novedosas y estéticamente más alegres que suelen usar los niños, muchas de las cuales se venden actualmente en comercios y farmacias.

El aumento de las mascarillas de un solo uso y de los residuos asociados, debido a la pandemia de COVID-19, se ha documentado como una nueva causa de contaminación. El estudio pretendía explorar esta relación directa, con investigaciones para identificar el nivel de sustancias tóxicas presentes.

Los resultados revelan niveles significativos de contaminantes en todas las mascarillas analizadas, con micro y nanopartículas y metales pesados liberados en el agua durante todas las pruebas. Los investigadores concluyen que esto tendrá un impacto medioambiental considerable y, además, plantean la cuestión del daño potencial para la salud pública, advirtiendo que la exposición repetida podría ser peligrosa, ya que las sustancias encontradas tienen vínculos conocidos con la muerte celular, la genotoxicidad y la formación de cáncer.

Para combatirlo, el equipo aconseja que se realicen más investigaciones y se establezcan las consiguientes normativas en el proceso de fabricación y ensayo.

«Sólo en China la producción de mascarillas de plástico desechables ha alcanzado unos 200 millones al día, en un esfuerzo global por atajar la propagación del nuevo virus SARS-CoV-2», afirma Sarp. Sin embargo, su eliminación inadecuada y no regulada «es un problema de contaminación por plástico al que ya nos enfrentamos y que no hará más que intensificarse».

Impacto medioambiental

Existen ya numerosas pruebas que sugieren que los residuos de mascarillas desechables pueden tener potencialmente un impacto medioambiental sustancial al liberar contaminantes simplemente al exponerlos al agua. «Muchos de los contaminantes tóxicos encontrados en nuestra investigación tienen propiedades bioacumulativas cuando se liberan en el medio ambiente y nuestros hallazgos muestran que las mascarillas desechables de plástico podrían ser una de las principales fuentes de estos contaminantes ambientales durante y después de la pandemia de Covid-19″, insiste el experto.

Por ello, considera «imperativo que se apliquen normas más estrictas para la fabricación y la eliminación y reciclaje de las mascarillas desechables para minimizar su impacto medioambiental».

También es necesario comprender el impacto de esta lixiviación de partículas en la salud pública. Una de las principales preocupaciones con estas partículas es que se desprendieron fácilmente de las mascarillas y se lixiviaron en el agua sin agitación, lo que sugiere que son mecánicamente inestables y se liberan fácilmente.

Por lo tanto, es necesaria una investigación completa para determinar las cantidades y los impactos potenciales de estas partículas que se filtran en el medio ambiente, y los niveles que son inhalados por los usuarios durante la respiración normal. Se trata de una preocupación importante, especialmente para los profesionales de la salud, los trabajadores esenciales y los niños que deben llevar máscaras durante gran parte de la jornada laboral o escolar».

 

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