El Ayuntamiento espera así fomentar la recogida selectiva de este residuo, que se enviará a una planta de tratamiento para convertirlo en biodiésel.

Contenedor de aceite de cocina usado en Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha finalizado la instalación de los primeros 48 contenedores de aceite vegetal ubicados en la vía pública y mercadillos del total de 578 que se desplegarán por toda la ciudad. En los próximos meses continuará la implementación de los 530 contenedores restantes en instalaciones municipales y comunidades de vecinos.

Hasta ahora, el aceite de cocina usado podía ser depositado en los puntos limpios, donde se llegaron a recoger 233.738 litros en 2020. Con los nuevos contenedores se fomentará el aumento de la recogida selectiva y, por tanto, la recuperación de un residuo tan contaminante.

El contrato para la recogida, mantenimiento y gestión del aceite de procedencia doméstica fue adjudicado el pasado mes de octubre, por una duración de cuatro años, con posibilidad de un año de prórroga con acuerdo de ambas partes. Contempla la distribución de 5.300 embudos de plástico reutilizables, que se podrán obtener en los puntos limpios y en acciones puntuales de comunicación, así como en las juntas de distrito una vez que se empiecen a colocar los contenedores en mercados y comunidades de vecinos, previsiblemente en mayo.

Un recurso con valor económico

Una gota de aceite vegetal tirada por el inodoro es un residuo altamente contaminante. Sin los filtros de las depuradoras, un solo litro de aceite contaminaría hasta 1.000 litros de agua. En cambio, si se recicla, es un recurso con cierto valor económico al poder convertirse en biodiésel. Mediante el contrato, firmado con la empresa Eco Oleum, el Ayuntamiento recibirá 40 euros por contenedor al año.

Los nuevos contenedores de aceite de cocina son metálicos, de color gris y con un gran círculo naranja. Están dotados de sistema antivandalismo que impide la apertura y extracción del material. La cubeta interior es metálica y estanca.

Solo se debe depositar aceite usado de cocina y no aceites de motor, y siempre dentro de una botella de plástico bien cerrada, preferiblemente transparente. En el contenedor debe depositarse únicamente la botella, sin bolsa. Es conveniente evitar el cristal, que podría romperse al precipitarse al interior.

Se convierte en biocombustible

Tras la recogida y el transporte comienza el tratamiento y gestión del aceite usado: su valorización por parte de la empresa concesionaria, que convertirá el residuo en biocombustible. Una vez que el residuo se pesa en básculas homologadas y certificadas de la planta de tratamiento de Alovera, se pasa a producción, donde se clasifican los distintos envases y todos los impropios.

En torno al 10 % del aceite recogido son mermas, esto es, pan o harina, que la concesionaria deriva a compostar, mientras que los envases que contienen el aceite -las botellas con sus correspondientes tapones- se reciclan, garantizando su trazabilidad. Cuando el aceite es procesado, se regenera y tiene como único fin la fabricación de biodiésel.

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