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Si bien el año pasado se registró una caída global de las emisiones de carbono como consecuencia de los cierres y confinamientos derivados de la pandemia, el tráfico de Internet por el teletrabajo y el ocio doméstico se disparó, generando importantes impactos ambientales en términos de emisiones, consumo de agua y uso de la tierra.

Analizan el impacto ambiental de la pandemia
El teletrabajo ha disparado la emisión de vídeo en Internet, con el coste ambiental que conlleva

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue, la Universidad de Yale y el Instituto de Tecnología de Massachusetts afirma que a pesar de la caída récord en las emisiones globales de carbono en 2020, como consecuencia de los confinamientos y la parada de la actividad derivados de la pandemia, el impulso del trabajo remoto y el entretenimiento en el hogar presenta un impacto ambiental significativo debido a cómo se almacenan y transfieren los datos de Internet en todo el mundo.

Solo una hora de videoconferencia o transmisión, por ejemplo, emite entre 150 y 1.000 gramos de dióxido de carbono, requiere entre 2 y 12 litros de agua y precisa un área de tierra aproximadamente del tamaño de un iPad Mini.

Pero dejar la cámara apagada durante una llamada web puede reducir estas huellas en un 96%. Y transmitir contenido en definición estándar en lugar de alta definición mientras se usan aplicaciones como Netflix también podría acarrear una reducción del 86%, estiman los investigadores.

El estudio es el primero en analizar las huellas de agua y uso de la tierra asociadas con las infraestructuras de Internet, además de la huella de carbono. Los hallazgos se han publicado en la revista Resources, Conservation & Recycling.

«Si solo nos centramos en un tipo de huella, se pierden otras que pueden brindar una visión más holística del impacto ambiental», explica Roshanak «Roshi» Nateghi, profesor de ingeniería industrial de Purdue, cuyo trabajo busca descubrir lagunas y suposiciones en la investigación energética que han llevado a subestimar los efectos del cambio climático.

Varios países han informado de al menos un aumento del 20% en el tráfico de Internet desde marzo. Según el estudio, si la tendencia continúa hasta fines de 2021, este aumento del uso de la red por sí solo requeriría un bosque de aproximadamente 115.000 km cuadrados para secuestrar el carbono emitido.

El agua adicional necesaria en el procesamiento y transmisión de datos también sería suficiente para llenar más de 300.000 piscinas olímpicas, mientras que la huella de uso de la tierra resultante sería aproximadamente igual al tamaño de Los Ángeles.

A más vídeo, mayor huella ambiental

El equipo estimó las huellas de carbono, agua y tierra asociadas con cada gigabyte de datos utilizados en YouTube, Zoom, Facebook, Instagram, Twitter, TikTok y otras 12 plataformas, así como en juegos en línea y navegación web variada. Como era de esperar, cuanto más vídeo se utilice en una aplicación, mayores serán las huellas.

Debido a que el procesamiento de datos usa mucha electricidad y cualquier producción de electricidad tiene huellas de carbono, agua y tierra, la reducción de la descarga de datos reduce el daño ambiental.

«Los sistemas bancarios le dicen el impacto ambiental positivo de dejar de usar papel, pero nadie le dice el beneficio de apagar la cámara o reducir la calidad de la transmisión. Por lo tanto, sin su consentimiento, estas plataformas están aumentando su huella ambiental», dice Kaveh Madani, quien dirigió este estudio como investigador visitante en el Yale MacMillan Center.

La huella de carbono de Internet ya había aumentado antes de los cierres de la COVID-19, representando aproximadamente el 3,7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Pero las huellas de agua y tierra de la infraestructura de Internet se han pasado por alto en gran medida en los estudios sobre cómo el uso de Internet afecta al medio ambiente.

Distintos impactos según países

Madani se asoció con el grupo de investigación de Nateghi para investigar estas huellas y cómo podrían verse afectadas por el aumento del tráfico de Internet, y descubrió que las huellas no solo varían según la plataforma web, sino también según el país. El equipo recopiló datos de Brasil, China, Francia, Alemania, India, Irán, Japón, México, Pakistán, Rusia, Sudáfrica, Reino Unido y EE. UU.

El procesamiento y la transmisión de datos de Internet en EE. UU., según los investigadores, tiene una huella de carbono que es un 9% más alta que la media mundial, pero las huellas de agua y tierra son un 45% y un 58% más bajas, respectivamente.

La incorporación de las huellas hídricas y terrestres de la infraestructura de Internet presentó un panorama sorprendente para algunos países. Aunque Alemania, líder mundial en energía renovable, tiene una huella de carbono muy por debajo de la media mundial, su huella hídrica y terrestre es mucho mayor. La huella de tierra de producción de energía del país, por ejemplo, está un 204% por encima de la mediana, calcularon los investigadores.

Las estimaciones obtenidas en la investigación se basan en datos disponibles públicamente para cada plataforma y país, modelos desarrollados por el grupo de investigación de Madani y valores conocidos de consumo de energía por gigabyte de uso de Internet de línea fija.

Dichas estimaciones son aproximadas, dicen los investigadores, ya que son tan válidas como los datos puestos a disposición por los proveedores de servicios y terceros. Pero el equipo cree que aún ayudan a documentar una tendencia y brindan una comprensión más completa de las huellas ambientales asociadas al uso de Internet.

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