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José Vicente López

Investigador en el Departamento de Ingeniería y Gestión Forestal y Ambiental
Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

La crisis sanitaria derivada de la pandemia de la COVID-19 ha causado alteraciones tanto en la generación de residuos urbanos, debido al cierre de comercios y locales de hostelería, como en su tratamiento, para garantizar la salud de los trabajadores del sector.

La pandemia de la COVID-19 plantea una serie de preguntas respecto a la gestión operativa de los residuos municipales relacionadas con la separación doméstica, su tratamiento y destino final y la seguridad y salud del personal que los gestiona.

En general, ha habido una disminución en la producción de residuos como consecuencia de varios factores:

  • La caída generalizada de la demanda de bienes de consumo y, por tanto, de su producción.
  • El cierre de actividades no esenciales (en particular, bares y restaurantes).
  • La ausencia del turismo exterior por el cierre de fronteras y confinamiento.
  • El cese de los desplazamientos internos tanto turísticos como laborales.
  • La vuelta de la población estudiantil a sus domicilios de origen, cambiando el punto de generación.

Cambios según el tipo de residuo

Es previsible que el impacto de la COVID-19 en los residuos se manifieste más intensamente en las grandes ciudades, las áreas metropolitanas y los centros turísticos que en las localidades de menos habitantes.

En Barcelona el nivel actual de generación de residuos es igual al de 1989 (una caída del 24 %). Aunque la tasa de recogida de materiales reciclables es muy semejante o incluso mayor en algunos casos, a la anterior del estado de alarma, las estimaciones realizadas por la Agència de Residus de Catalunya señalan una caída general en la generación de residuos del 17 % que puede diferenciarse por fracciones:

  • Fracción orgánica: caída del 27,88 % por el cierre de bares y restaurantes
  • Papel y cartón: caída del 26,66 % por el cierre del canal comercial.
  • Vidrio: disminución del 17,96 % por cierre de bares y restaurantes.
  • Envases ligeros: disminución del 3,56 % frenada por el mayor consumo doméstico.
  • Fracción resto: caída del 14,73 %.

El excedente de materiales recuperados

Aun cuando el consumo en general haya disminuido debido al confinamiento, el ritmo de recuperación de materiales en contenedores sigue siendo aproximadamente el mismo. De ahí que llegue una cantidad similar de residuos a las plantas de gestión.

Dado que China y otros países han prohibido la importación de residuos, existe un excedente de materiales recuperados de los plásticos, el papel y el cartón y los metales férricos y no férricos. A ello se le suma ahora una disminución del comercio exterior como consecuencia de la COVID-19.

Esta acumulación de materiales hace que la oferta sea superior a la demanda –no existe mercado interno suficiente, incluso a nivel comunitario, para absorberla– y que los precios de los materiales recuperados caigan. Tanto que, en algunos casos, como ocurre con algunos plásticos, no compense reciclarlos.

Gestión de residuos en estado de alarma

En virtud de la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, la gestión de los residuos municipales puede adaptarse al marco de la crisis de coronavirus con el objetivo de proteger la salud pública.

Es evidente que cualquier cambio de este tipo debe cumplir con la legislación de la UE sobre residuos y ser necesario y proporcionado para proteger la salud humana. En particular, deben limitarse a las áreas y los períodos de tiempo estrictamente necesarios, tal y como se recoge en el estado de alarma. Se debe garantizar, en la medida de los posible, los objetivos de separación en origen y de recogida de acuerdo con la jerarquía de residuos.

La UE ha reconocido la gestión de residuos como una actividad esencial que ha de mantenerse activa garantizando la protección integral de sus trabajadores y la continuidad de los servicios de gestión de residuos.

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha proporcionado orientación general sobre cómo prevenir la propagación del coronavirus en el lugar de trabajo en instalaciones de tratamiento, recuperación y reciclaje y realizar los cambios oportunos en la gestión operativa.

En este sentido, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades ha editado una guía específica de aplicación a los residuos generados en entornos asistenciales y en aquellos potencialmente contaminados por el coronavirus.

Los residuos de limpieza de instalaciones sanitarias deben tratarse como residuos clínicos infecciosos de categoría B y los residuos de limpieza de entornos no sanitarios o generales se deben depositar en una bolsa separada para la fracción de resto.

El Ministerio de Transición Ecológica y Desafío Demográfico también ha dado algunas recomendaciones sobre la gestión de residuos de los hogares, en concordancia con la normativa europea. Estas se materializaron en la Orden SND/271/2020 de 19 de marzo, completada por las Directrices sobre gestión de residuos y COVID-19 de 31 de marzo.

¿Cómo se trabaja en las plantas de tratamiento?

El 14 de marzo, siguiendo instrucciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Desafío Demográfico, se enviaron las siguientes directrices a los propietarios y operadores de las instalaciones municipales de tratamiento de residuos:

  • Mantener el funcionamiento normal de las instalaciones de tratamiento de residuos municipales asegurando el menor impacto en el servicio público.
  • Mientras la planta pueda mantenerse en funcionamiento, se debe evitar el contacto directo del personal con los desechos evitando los procesos de triaje manual y manteniendo los sistemas automáticos en su lugar siempre que estén disponibles.
  • Es necesario que todos los trabajadores utilicen el equipo de protección personal apropiado.
  • Es aconsejable separar los turnos de trabajo para evitar una infección generalizada del personal y garantizar el mantenimiento del servicio.
  • En el caso de recibir desechos que se identifican con la infección por COVID-19 o que provienen de circuitos específicos identificados con personas infectadas, deben enviarse directamente al tratamiento final (si es posible, incineración o almacenamiento controlado de otra manera).
  • Los materiales que se recuperan durante el proceso de valorización se almacenarán durante un mínimo de 72 horas antes de su envío, minimizando la manipulación en el almacén.

¿Se recicla más o menos?

De las Directrices sobre gestión de residuos y COVID-19 se intuye que buena parte de los residuos van a parar a las instalaciones de valorización energética, cementeras y vertederos.

Con las medidas actuales de prevención y seguridad de empleados y ante una recogida diaria, lo que se busca es la eficacia de la gestión de los residuos y no tanto la eficiencia.

Las decisiones se han de basar en cuestiones técnicas, velando por la higiene y salud de toda la población. Si se encuentran en las plantas residuos contaminados o probablemente contaminados (guantes, mascarillas, envases de plástico o de cartón, etc.), hay que eliminarlos. Por eso se acude a los métodos de eliminación más eficaces como son la incineración o el vertido sanitariamente controlado. Son eficaces y necesarios, en estos casos, porque destruyen o eliminan, aunque desde el punto de vista ambiental son poco eficientes.

Si el proceso –considerando desde la separación en origen y depósito en contenedores hasta la fabricación de productos de materiales recuperados– se interrumpe total o parcialmente en una de sus partes, el reciclaje es menor.

No obstante, una vez se recupere la actividad normal fuera del estado de alarma, la gestión de residuos volverá a recuperar los principios básicos de gestión. No hay que olvidar su importante papel en la implantación una economía más circular y sostenible y la robustez que ha demostrado el sistema de gestión de residuos en esta crisis sanitaria.

Fuente:
The Conversation

The Conversation

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