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Un estudio de la Agencia Alemana de Medioambiente analiza tanto los beneficios ambientales como la contaminación derivados de un modelo de consumo cada vez más digitalizado.

La digitalización plantea retos y oportunidades ambientales

La digitalización está cambiando la forma en que trabajamos, producimos, nos comunicamos y también cómo consumimos. Las nuevas formas de realizar pedidos a través de Internet hacen posible comprar, pagar y hacer que la entrega se inicie con un solo clic o mediante un comando de voz. Los nuevos procedimientos de logística permiten la entrega instantánea en el mismo día, y los procesos de pago digital se están acelerando y simplifican los procesos de compra.

¿Pero qué impactos ambientales genera este nuevo modelo de consumo en un entorno digital? Un informe de la Agencia Alemana de Medioambiente (UBA) trata ahora de analizarlos. Así, el estudio afirma que las compras en línea realizadas en áreas rurales a menudo ahorran emisiones de CO2, debido a que el envío de muchos pedidos de forma conjunta reemplaza los viajes en automóvil de los consumidores para ir de compras. Sin embargo, La situación es bastante diferente cuando se trata de un servicio de entrega instantánea o en el mismo día, que genera niveles relativamente altos de emisiones de CO2 ya que cada envío se realiza de forma independiente.

Por otro lado, la publicidad personalizada fortalece la posibilidad de los comerciantes o productores de ejercer cierta influencia sobre los consumidores. El product placement, las campañas virales y las reseñas de productos (reviews) fomentan igualmente las decisiones de compra que están orientadas a aumentar el consumo. Sin embargo, el alcance que tienen los sitios web de reseñas de productos y las redes sociales en los consumidores conectados digitalmente aumenta también la presión sobre los productores para que operen de una manera más respetuosa con el medio ambiente, por ejemplo, evitando el uso de envases de plástico o fabricando productos más duraderos.

Las aplicaciones y los sitios web de orientación ecológica, en particular, brindan grandes oportunidades a los consumidores para tomar decisiones sostenibles o para utilizar los productos existentes durante más tiempo o de manera más eficiente para reducir su impacto sobre el medio ambiente.

Algunas aplicaciones permiten que con solo escanear un código de barras obtengamos información sobre los contaminantes contenidos en un producto o cómo este se produjo. Otras aplicaciones proporcionan una plataforma para vender, intercambiar o donar ropa usada, promoviendo su reutilización. También las hay para compartir viajes (reduciendo emisiones de CO2) o que permiten a los usuarios aprovechar alimentos «de último minuto» que comercios o restaurantes vayan a desechar, evitando así que se conviertan en residuos.

El estudio concluye que aún no es posible saber si este vínculo entre consumo y digitalización generará más contaminación, ya que si bien presenta diversos beneficios ambientales, también plantea amenazas evidentes.

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