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Con el objetivo de incentivar la separación en origen de residuos, especialmente los orgánicos, el Consell aplicará rebajas fiscales a ayuntamientos y particulares por su contribución al reciclaje.

La Comunidad Valenciana quiere implantar la recogida selectiva de residuos orgánicos en todos sus municipios
Una de las opciones contempladas es la instalación de contenedores con chip. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

El Gobierno valenciano extenderá la recogida selectiva de residuos orgánicos a los 542 municipios de la Comunidad en un plazo máximo de cuatro años. La iniciativa implicará la instalación de un quinto contenedor en los núcleos urbanos más poblados y la introducción del sistema de recogida puerta a puerta en los entornos con menor densidad demográfica, según informa el diario El Mundo. El objetivo es que, en 2020, al menos el 50% de la basura se retire de forma selectiva en origen, tal y como recoge la normativa europea. Hoy, apenas supera el 20%.

Para incentivar este cambio de modelo, se aplicarán bonificaciones fiscales a ayuntamientos y/o particulares en función de cuál sea su contribución con el reciclaje, según explicó el director general de Cambio Climático y Calidad Ambiental de la Comunidad Valenciana, Joan Piquer, durante una jornada técnica en la que participaron alcaldes y concejales de las tres provincias.

La Generalitat es partidaria de asumir las políticas de fomento de la recogida selectiva que ya recoge la legislación estatal en vigor y que apenas se han desarrollado en la Comunidad Valenciana. Esta fiscalidad positiva se enmarca precisamente en este proceso. «Se trata de hacer más justa la gestión de residuos y tender al criterio de quien contamina paga», precisó Piquer.

El Consell pretende reconocer así el esfuerzo de las entidades locales, mancomunidades y consorcios que avancen en la recogida selectiva. Sobre todo, y muy especialmente, en la gran asignatura pendiente: la basura orgánica.

Para ello será obligatorio implantar nuevos sistemas de retirada de residuos, en función de las características y condicionantes de cada municipio. Piquer apuntó tres modelos: el quinto contenedor, específico para desechos orgánicos y más apropiado para núcleos urbanos altamente poblados; el puerta a puerta, idóneo para áreas rurales y localidades de tamaño medio; y el quinto contenedor informatizado.

Esta última opción, que ya se aplica en el municipio castellonense de Alcalà de Xivert, requiere de una inversión mayor, pero resulta una herramienta de gestión muy atractiva para los consorcios, ya que aporta una avalancha de datos sobre la gestión de residuos.

Además, permite repercutir estas ventajas fiscales sobre el usuario final. Gracias a la tarjeta sin contacto que se asigna a cada vecino, el contenedor registra todos los movimientos. Los ciudadanos que realizan más aportaciones son los que recibirán mayores descuentos.

Esta misma posibilidad se puede extender también a los participantes de los programas de recogida selectiva. Basta con que los operarios registren los índices de rechazo de cada hogar. Es decir, que midan qué volumen de desperdicios representa la basura que no se puede reciclar y que termina necesariamente en el vertedero. “Si la separación de residuos se realiza de forma correcta, debería oscilar entre el 10 y el 20% del total de lo que se genera”, expuso el director general.

Con esta línea de trabajo, la Comunidad Valenciana pretende incrementar el reciclaje de biorresiduos en 800.000 toneladas antes de 2020.

Fuente:
El Mundo

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