Siguiendo el ejemplo de Francia, activistas europeos han lanzado una campaña para pedir a la Comisión Europea que incluya en su propuesta de economía circular la obligación para los supermercados de donar los alimentos sobrantes a organizaciones benéficas.

Frente al desperdicio de alimentos, la campaña pretende que se done a organizaciones benéficas la comida sobrante
Los supermercados europeos tiran toneladas de alimentos que podrían aprovecharse. Foto: Dean Hochman (cc)

Una nueva campaña a escala comunitaria pretende reclamar a la Comisión Europea (CE) que en la próxima revisión del paquete de economía circular incluya la obligación de que los supermercados donen la comida sin vender a entidades benéficas.

La campaña “STOP al desperdicio de comida en Europa” está siendo divulgada a través de siete países de la UE –Bélgica, Francia, Alemania, Grecia, Italia, España y Reino Unido– y ha sido puesta en marcha por una serie de activistas opuestos al desperdicio alimentario, en colaboración con Acción contra el Hambre y la Cruz Roja Francesa, para evitar que la comida acabe como un residuo.

Los activistas están solicitando a los ciudadanos europeos su firma para pedir al presidente de la CE, vicepresidente, ministros de Medio Ambiente y al presidente del Parlamento Europeo (junto con los líderes políticos de los países mencionados anteriormente) la introducción de una nueva directiva que obligue los supermercados a donar la comida sin vender a una organización benéfica a su elección.

La iniciativa es la continuación de una petición similar desarrollada en Francia, que tuvo como resultado la introducción de una nueva ley que obliga a los grandes supermercados a llegar a acuerdos formales con organizaciones benéficas de redistribución de alimentos.

La ley también requiere que cualquier alimento, una vez pasada su fecha de caducidad, se envié a compostaje, digestión anaeróbica o para su uso en la alimentación animal, en lugar de su eliminación. Cualquier persona que no cumpla con la ley podrá ser sancionada, incluyendo multas de hasta 75.000 euros o dos años de prisión.

Fuente:
Fundación para la Economía Circular

Deje una respuesta

Queremos saber si no eres un bot *