La asociación recuerda que los países europeos con menores tasas de depósito en vertedero combinan altos niveles de reciclaje con una mayor capacidad de valorización energética de los residuos no reciclables.

España necesita ampliar su capacidad de valorización energética si quiere cumplir el objetivo europeo de reducir al 10% el depósito de residuos municipales en vertedero para 2035. Así lo sostiene la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu), que defiende que el reciclaje y la valorización energética son tecnologías complementarias dentro de un modelo de gestión alineado con la jerarquía europea de residuos.
La asociación basa su análisis en datos de Eurostat recopilados por la Confederación Europea de Plantas de Valorización Energética (Cewep), según los cuales los países que han reducido el vertido a niveles mínimos son también los que presentan mayores tasas de reciclaje y una mayor capacidad para valorizar energéticamente la fracción de residuos que no puede reciclarse.
En contraste, España mantiene una tasa de vertido cercana al 47%, frente al 21% de media de la Unión Europea. Además, recicla alrededor del 42% de sus residuos municipales y destina a valorización energética un 11%, porcentajes inferiores a los registrados por los países europeos con mejores resultados.
Aeversu considera que esta situación responde, en parte, al limitado desarrollo de infraestructuras de valorización energética. Actualmente, España dispone de 13 plantas de este tipo, una cifra muy inferior a la de otros países europeos como Alemania, que cuenta con cerca de un centenar de instalaciones. Según la entidad, esta diferencia hace que una parte significativa de los residuos municipales no reciclables continúe teniendo como destino final el vertedero, especialmente en determinadas comunidades autónomas.
En este contexto, el presidente de Aeversu, Joaquín Pérez Viota, afirma que «Europa tiene claro cuál es el reto: reducir el vertido al mínimo posible. Y la evidencia demuestra que los países que mejor están avanzando en esta dirección son aquellos que han desarrollado tanto el reciclaje como la valorización energética. No se trata de elegir entre una opción u otra, sino de aplicar todas las herramientas disponibles para cerrar el ciclo de los residuos». Asimismo, advierte de que «sin una red suficiente de instalaciones, una parte relevante de los residuos acabará en vertedero y nos será imposible alcanzar los objetivos establecidos por Europa».
Según los datos aportados por la asociación, en España se valorizan energéticamente algo más de 2,3 millones de toneladas de residuos municipales no reciclables al año, que se transforman en electricidad y calor. No obstante, este volumen representa únicamente alrededor del 11% de los residuos municipales generados, una proporción inferior a la de países como Alemania, Austria, Países Bajos o Dinamarca.
Aeversu destaca también que la valorización energética puede contribuir a reducir las emisiones asociadas al depósito de residuos en vertedero. De acuerdo con datos de Cewep citados por la asociación, cada tonelada de residuos tratada mediante esta tecnología evita entre 0,5 y 1 tonelada de CO₂ equivalente respecto al vertido, principalmente por la reducción de las emisiones de metano. Además, las plantas europeas generan alrededor de 34 TWh de electricidad al año y suministran energía a millones de ciudadanos, en algunos casos mediante redes urbanas de calefacción y agua caliente.
La asociación insiste en que la convergencia con los países europeos más avanzados requerirá una planificación a largo plazo que combine el incremento de las tasas de reciclaje con el desarrollo de nuevas infraestructuras de valorización energética para gestionar la fracción de residuos que no puede recuperarse materialmente.







