Expertos del sector reunidos en la Convención Mundial de BIR destacan el papel creciente de las materias primas recicladas en la producción de acero y analizan el impacto de la inteligencia artificial, la descarbonización y los cambios en la demanda global.

El acer reciclado gana peso estratégico en la industria siderúrgica
Foto de Willians Huerta en Pexels

El acero reciclado está consolidándose como un recurso estratégico para el futuro de la industria siderúrgica mundial. Esta fue una de las principales conclusiones de la reunión de la División de Metales Férricos de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR), celebrada en Gotemburgo (Suecia) en el marco de la Convención y Exposición Mundial del Reciclaje 2026.

Durante el encuentro, representantes de la industria analizaron los principales factores que están transformando el mercado global del acero, entre ellos la transición hacia procesos productivos de bajas emisiones, la evolución de las cadenas de suministro, la digitalización y la creciente incorporación de inteligencia artificial en la industria.

En la apertura de la sesión, el presidente de la División de Metales Férricos de BIR, Shane Mellor, señaló que los mercados internacionales siguen expuestos a factores como la inestabilidad geopolítica, los costes energéticos, las tensiones comerciales y la volatilidad logística. Sin embargo, destacó que el acero reciclado ha dejado de ser considerado únicamente una materia prima secundaria para convertirse en un elemento central de las estrategias de descarbonización del sector siderúrgico.

Según explicó Mellor, la producción de acero con menor huella de carbono dependerá cada vez más de la disponibilidad y calidad de la chatarra férrica, lo que podría reforzar el papel de las empresas recicladoras dentro de la cadena de valor industrial.

Nuevas tendencias que transformarán el mercado

Uno de los debates centrales del encuentro estuvo dedicado a analizar cómo evolucionará la demanda de acero durante las próximas décadas. El futurista y analista tecnológico Tom Cheesewright identificó tres grandes ámbitos de transformación: las infraestructuras, la automoción y la inteligencia artificial.

En el ámbito de la construcción, destacó que las necesidades de inversión en infraestructuras serán muy diferentes según la evolución demográfica de cada región. Mientras algunos países centrarán sus esfuerzos en renovar infraestructuras existentes, otros, como India, afrontan una fuerte expansión urbanística e industrial.

Respecto al sector de la automoción, Cheesewright apuntó que los vehículos actuales están prolongando su vida útil más allá de las previsiones iniciales, lo que podría reducir progresivamente la disponibilidad de vehículos fuera de uso como fuente de acero reciclable. Además, señaló que las exigencias de calidad en los materiales reciclados seguirán aumentando.

La IA en la industria del acero y el reciclaje

La inteligencia artificial fue otro de los grandes protagonistas de la jornada. Según los expertos participantes, estas tecnologías ya están contribuyendo a optimizar procesos productivos, acelerar el desarrollo de nuevos materiales y mejorar la gestión de datos en la industria siderúrgica.

Entre los ejemplos presentados destacó la aplicación de herramientas de inteligencia artificial para reducir los tiempos de desarrollo de nuevos aceros y optimizar la utilización de materias primas recicladas de distintas calidades.

En el ámbito del reciclaje, las aplicaciones van desde la automatización de tareas administrativas hasta la mejora de los sistemas de clasificación y gestión de materiales. Los participantes señalaron también el potencial de la robótica avanzada para asumir trabajos complejos o de mayor riesgo en instalaciones de tratamiento y recuperación de metales.

Un sector clave para la descarbonización

Durante la reunión también se presentaron los principales resultados de la última edición del informe World Steel Recycling in Figures, elaborado por BIR, que confirma el crecimiento continuado del uso de acero reciclado en la siderurgia mundial.

Según los datos expuestos, alrededor de 630 millones de toneladas de acero reciclado se incorporan cada año a la producción global de acero. Esta contribución permite evitar aproximadamente 950 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, además de reducir el consumo energético y preservar recursos naturales.

El informe destaca asimismo el crecimiento sostenido de la producción de acero mediante hornos de arco eléctrico, una tecnología estrechamente vinculada al uso de chatarra férrica y considerada una de las principales vías para reducir las emisiones del sector siderúrgico.

Para los representantes de BIR, estas tendencias confirman que el reciclaje de metales desempeñará un papel cada vez más relevante en la transformación de la industria del acero hacia modelos productivos más eficientes, circulares y compatibles con los objetivos climáticos internacionales.

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