La organización internacional del reciclaje anima al sector a participar en una consulta de la Comisión Europea sobre los requisitos de trazabilidad del acero importado.

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El Bureau of International Recycling (BIR) ha advertido de las posibles repercusiones que la nueva regulación europea del acero podría tener sobre los mercados internacionales de materias primas secundarias. La organización ha emitido una declaración tras la adopción formal, el pasado 8 de junio, por parte del Consejo de la Unión Europea, del nuevo Reglamento que establece un marco para el mercado del acero comunitario en respuesta al problema de la sobrecapacidad mundial del sector.

La normativa, prevista en el Plan de Acción para el Acero y los Metales de 2025, entrará en vigor el próximo 1 de julio, una vez expire la actual medida de salvaguardia sobre las importaciones de acero aplicada por la Unión Europea.

Desde BIR recuerdan que el acero reciclado constituye una materia prima estratégica para la producción circular de acero y un producto comercializado globalmente, especialmente para las acerías que emplean hornos de arco eléctrico (EAF). Por ello, consideran que cualquier modificación significativa en las condiciones de importación, el acceso a cuotas o los requisitos de verificación de origen puede afectar a los flujos comerciales y a las prácticas operativas de toda la cadena de valor del reciclaje férrico.

Entre las principales novedades, el reglamento introduce un sistema revisado de contingentes arancelarios (TRQ), que fija en 18,3 millones de toneladas el volumen anual de importaciones exentas de derechos de aduana. Esta cifra supone una reducción aproximada del 47% respecto a los niveles de cuotas vigentes en 2024 bajo el anterior régimen de salvaguardia. Las importaciones que superen los contingentes establecidos estarán sujetas a un arancel del 50%, frente al 25% aplicado hasta ahora.

La nueva regulación incorpora además el requisito denominado “melt and pour”, destinado a reforzar la transparencia y la trazabilidad mediante la identificación del país en el que el acero fue fundido y colado por primera vez. En este sentido, la Comisión Europea deberá aprobar antes del 31 de agosto de 2026 un acto de ejecución que concrete la documentación que deberán aportar los importadores para acreditar el cumplimiento de esta exigencia.

BIR ha valorado la consulta pública abierta por la Comisión Europea entre el 4 de junio y el 2 de julio de 2026 para recabar aportaciones de productores de acero, usuarios industriales, comerciantes, importadores y asociaciones sectoriales sobre los mecanismos de verificación más adecuados para certificar el origen del acero importado.

La organización ha animado a sus miembros y a las empresas vinculadas a la recogida, tratamiento, comercialización de chatarra férrica y producción de acero reciclado a participar en el proceso. Según BIR, la consulta representa una oportunidad para que la industria del reciclaje aporte conocimiento técnico y experiencia comercial en el diseño de un sistema documental que resulte práctico, proporcionado y compatible con las prácticas habituales del comercio internacional de materiales reciclados.

La entidad ha señalado asimismo que continuará colaborando con las instituciones europeas, junto a Recycling Europe y sus organizaciones miembro, en todas aquellas iniciativas regulatorias relacionadas con el comercio y la economía circular que afecten al sector.

Finalmente, BIR ha reiterado su apoyo a unos mercados globales de materiales reciclados abiertos, equitativos y adecuadamente regulados, subrayando que estos resultan esenciales para avanzar tanto en los objetivos ambientales como industriales y para fortalecer la resiliencia de los recursos y las cadenas de valor circulares.

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