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Desde la implantación hace seis meses del contenedor marrón en la mitad de la ciudad, los biorresiduos recogidos selectivamente superan ya el 10% de la basura generada por los valencianos.

Balance de los primeros seis meses de recogida selectiva de residuos orgánicos en Valencia
Biorresiduos de origen doméstico. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

El volumen de recogida selectiva de residuos orgánicos en Valencia se sitúa ya en cerca de un millón de kilos mensuales, lo que supone una media superior al 10 por ciento de los residuos totales producidos en la ciudad. Con los datos del primer semestre de vida del contenedor marrón en el 50% de la ciudad, el Ayuntamiento estima que la reducción de emisiones de dióxido de carbono se situará cerca de las 1.500 toneladas este año.

El balance de estos seis meses desde la implantación en la mitad de la ciudad del nuevo contenedor marrón «es positivo, acredita la fuerte concienciación y colaboración ciudadanas y permite reducir en cerca de un tres por ciento la basura depositada en los contenedores grises respecto al año pasado», afirma el Ayuntamiento de Valencia en un comunicado.

Entre los datos más positivos de la recogida selectiva de residuos orgánicos, cobran un protagonismo especial los relativos a los grandes productores, es decir, colegios, hospitales, mercados y supermercados. Se ha alcanzado la cifra de un 62,7% de separación de los residuos orgánicos respecto de la producción total de residuos, «un buen resultado que se extenderá con altos rendimientos al resto de grandes productores de la ciudad».

Compostaje

La recogida selectiva de residuos orgánicos implica toda una serie de beneficios, como su valorización en compost de alta calidad de acuerdo con los parámetros de la Directiva Europea mediante su tratamiento en una línea especial y diferenciada de la planta de la empresa metropolitana de tratamiento de residuos, EMTRE, en Hornillos.

Complementariamente, el Ayuntamiento de Valencia tiene aprobado el Proyecto Clima 2018 para el ahorro de emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono u otros gases de efecto invernadero entre los años 2019 y 2022. Se estima que este año esa reducción será de cerca de 1.500 toneladas de emisiones.

«El Ayuntamiento de Valencia contribuye así de forma decidida a la lucha contra el cambio climático y a la vez apuesta por una economía circular que permite revalorizar parte de los residuos que se generan en los domicilios de nuestra ciudad», ha explicado el alcalde de Valencia, Joan Ribó, que ha agradecido el trabajo implementado por el personal municipal y la «colaboración imprescindible» de la ciudadanía para «poder continuar avanzando hacia la ciudad del futuro que queremos y merecemos».

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