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Los PFAS se utilizan en muchos bienes de consumo debido a sus propiedades únicas, como la repelencia al agua y las manchas, pero un número creciente de científicos y profesionales de la salud han expresado su preocupación por estos químicos.

Químicos no esenciales impregnan multitud de productos cotidianos

La exposición humana a químicos innecesarios y potencialmente dañinos podría reducirse considerablemente si los fabricantes agregaran químicos solo cuando son verdaderamente esenciales en términos de salud, seguridad y funcionamiento de la sociedad. Esa es la conclusión de un estudio liderado por el investigador de la Universidad de Estocolmo (Suecia) Ian Cousins y publicado en la revista Environmental Science: Processes & Impacts.

En este estudio, los investigadores proponen un marco basado en el concepto de «uso esencial» para determinar si un producto químico es realmente necesario en una aplicación particular. Demuestran el concepto en una clase de productos químicos sintéticos conocidos como PFAS (sustancias per- y polifluoroalquílicas).

Los PFAS se utilizan en muchos bienes de consumo debido a sus propiedades únicas, como la repelencia al agua y las manchas. Sin embargo, un número creciente de científicos y profesionales de la salud expresan preocupación por estos químicos, ya que persisten durante mucho tiempo, se filtran en el agua y el suelo y pueden afectar negativamente la salud de las personas y el medio ambiente. Los problemas de salud humana relacionados con cierta exposición al PFAS incluyen cáncer de riñón y testicular, mal funcionamiento del hígado, hipotiroidismo, colesterol alto, colitis ulcerosa, menor peso y tamaño al nacer, obesidad y disminución de la respuesta inmune a las vacunas.

El estudio clasifica muchos usos de los PFAS como «no esencial». Por ejemplo, el señala que puede ser bueno tener pantalones cortos que repelen el agua, pero en este caso la repelencia al agua no es esencial. Otros productos analizados con el Marco de Uso Esencial incluyen productos para el cuidado personal y cosméticos, repelencia al agua y resistencia a las manchas en textiles, materiales de contacto con alimentos, dispositivos médicos, productos farmacéuticos, suministros de laboratorio y ceras para esquiar. Algunos usos pueden considerarse esenciales en términos de salud y seguridad, por ejemplo, espumas contra incendios, pero se han desarrollado alternativas funcionales que pueden sustituirlos.

«Nuestra esperanza es que el enfoque pueda informar y alentar a los fabricantes, minoristas y usuarios finales a considerar la eliminación y sustitución de los usos de los PFAS». dijo Ian Cousins, especializado en comprender las fuentes y las vías de exposición de los químicos altamente fluorados. «Un punto de partida sería la eliminación gradual de los múltiples usos no esenciales de los PFAS, que se deben principalmente a las oportunidades del mercado».

El artículo señala que algunos minoristas y fabricantes ya están tomando medidas voluntarias para eliminar gradualmente el uso de PFAS en sus productos. Y sugiere que el método se puede aplicar a otros productos químicos de interés.

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