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Liderado por el centro tecnológico ITENE, este proyecto europeo combina soluciones bioplásticas avanzadas con tecnología de procesamiento de vanguardia para desarrollar modelos comerciales sostenibles para su uso.

Reunión del proyecto SEALIVE
Reunión del proyecto SEALIVE en las instalaciones de ITENE

Un proyecto pionero financiado por la Unión Europea traerá al mercado soluciones avanzadas de bioplásticos que proporcionarán alternativas viables a los plásticos de un solo uso.

El proyecto SEALIVE (“Estrategias de economía circular y soluciones avanzadas de base biológica para mantener vivas y libres de la contaminación por plásticos a nuestras tierras y mares”) tiene como objetivo reducir los residuos plásticos y la contaminación medioambiental al impulsar el uso de biomateriales y contribuir a la economía circular con estrategias de bioplásticos cohesivos.

Los 24 socios del proyecto, procedentes de diferentes países que abarcan desde Europa hasta América del Sur, se encargarán de ampliar, demostrar y validar un total de ocho aplicaciones finales que incluyen los envases alimentarios, los cubiertos y las redes de pesca.

SEALIVE combinará soluciones bioplásticas avanzadas con tecnología de procesamiento de vanguardia y desarrollará modelos comerciales sostenibles para su uso. Al mejorar las fórmulas biológicas actuales y desarrollar nuevas soluciones basadas en biomasa acuática y residuos orgánicos, los productos creados en el marco de SEALIVE evitarán que el plástico tradicional se convierta en residuo. Las nuevas soluciones tendrán una mayor durabilidad, un mejor diseño que permita un reciclaje más eficiente y una mayor biodegradabilidad que permitirá que se descompongan tras su uso.

Más de 50 científicos

El equipo, formado por más de 50 científicos especializados y empresas de todas las etapas de la cadena de valor de los plásticos, se reunió recientemente en Valencia (España) para dar comienzo a las actividades del proyecto y determinar los planes para garantizar que el proyecto cumpla con sus objetivos durante los próximos cuatro años. Su coordinadora, Miriam Gallur, del Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) destacó que el proyecto «SEALIVE tendrá un impacto de gran alcance, no solo reduciendo la contaminación en el planeta, sino que también ofrecerá oportunidades todavía no explotadas para crear soluciones de economía circular».

En línea con la “estrategia europea para el plástico en una economía circular”, los resultados de SEALIVE contribuirán a una mayor comprensión de las barreras técnicas, económicas y sociales de las aplicaciones biobasadas actuales. Además, el proyecto ayudará también a crear un marco de referencia sólido para que los encargados de formular políticas promuevan leyes y sigan invirtiendo en esta área. Las recomendaciones del proyecto SEALIVE para establecer nuevas normativas ayudarán, en definitiva, a la adopción de estrategias circulares viables en la reducción de la presencia de plásticos en el planeta.

10,5 millones de euros

El proyecto SEALIVE, que comenzó en 2019 y se desarrollará hasta 2023, cuenta con un presupuesto de 10,5 millones de euros. Se trata de un proyecto financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea en el que participan un total de 24 socios de América del Sur (Argentina) y de 12 países europeos (Austria, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Países Bajos, Chipre, Portugal, España e Italia). Este consorcio está conformado de una forma muy equilibrada por empresas, industrias, organizaciones sin ánimo de lucro y científicos especializados en ciencia aplicada con gran experiencia en el sector del plástico, reciclaje y biopolímeros. El centro tecnológico ITENE (España) es el coordinador del proyecto, e Intrigo (Irlanda) se encarga de la diseminación y comunicación del mismo.

La “Estrategia europea para el plástico en una economía circular” se adoptó en enero de 2018. Esta estrategia forma parte de un plan más amplio para el desarrollo de una economía circular y proviene del Plan de Acción de Economía Circular 2015, que identificó a los plásticos como un área prioritaria e incluyó una propuesta para modernizar la legislación de residuos de la Unión Europea. La estrategia de plásticos tiene un enfoque orientado a la reciclabilidad de los envases de plástico como respuesta a los microplásticos, fuente principal de contaminación marina.

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