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Investigadores australianos han comparado la presencia de residuos en zonas costeras de regiones con sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) y sin él, concluyendo que la proporción de envases de bebidas es 1,6 veces mayor en estas últimas.

El SDDR reduce el abandono de envases en los litorales
Envases de bebidas abandonados en una playa. Foto: RESIDUOS PROFESIONAL

Un grupo de investigadores australianos ha estudiado el efecto de los Sistemas de Depósito de envases sobre el abandono de residuos en zonas costeras. Para ello, analizaron las realidades del litoral australiano y estadounidense y compararon los datos de las regiones donde se devuelven los envases de bebidas al comercio con las que no realizan esta práctica. Según las conclusiones del informe, que se acaba de publicar en la revista Marine Policy, en las costas de los lugares con Sistemas de Depósito se encuentran un 40% menos de latas y botellas abandonadas que en las de sus territorios vecinos, donde no se venden las bebidas con depósito.

Los investigadores se encontraron con el reto de averiguar si el menor número de latas y botellas en las costas de territorios donde se devuelven los envases a los comercios era causado por un menor consumo. Para ello, desarrollaron la hipótesis siguiente: si la relación entre tapones y envases de bebidas se mantenía, los datos no tendrían nada que ver con el Sistema de Depósito, ya que para devolver los tapones no hay un incentivo económico. El resultado de la investigación fue que sí había muchos más tapones que latas y botellas en los lugares con SDDR, por lo que su teoría sobre la eficacia de vender las bebidas con depósito para reducir la contaminación marina se vería ratificada.

De hecho, el estudio estima que, si todos los territorios de costa estadounidenses tuvieran un Sistema de Depósito, solo sus costas se liberarían de 6,6 millones de latas y botellas cada año.

Además, también se encontraron con que la reducción de envases abandonados es mucho mayor en las áreas con un nivel socioeconómico más bajo y donde es más común encontrar basura abandonada.

Esto, probablemente, es debido a que una recompensa relativamente pequeña de 10 centavos por botella puede marcar una diferencia mayor para personas de menor poder adquisitivo que para consumidores más ricos. Para los responsables del estudio, este patrón es muy positivo, pues significa que los programas de reembolso tienen un impacto más fuerte en áreas donde el nivel económico es más baja, que son también los lugares con mayores problemas gestión de residuos.

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