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En un comunicado conjunto, EFBW y UNESDA reconocen que con el actual modelo de recogida es poco probable que todos los estados miembros alcancen los objetivos de la Directiva de plásticos de un solo uso.

Las industrias de agua embotellada y refrescos respaldan ahora el sistema de depósito de envases o SDDR

Los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR) de envases podrían ser la clave para cumplir con la Directiva de plásticos de un solo uso y lograr los objetivos de reciclaje de la UE. La novedad de esta afirmación no está en su contenido, sino en las entidades de las que emana: la Federación Europea de Aguas Embotelladas (EFBW) y la asociación europea de fabricantes de bebidas refrescantes (UNESDA), es decir, la propia industria de los envases, incluyendo a empresas como Coca-Cola, PepsiCo, Danone o Nestlé Waters. En un comunicado conjunto ambas organizaciones reconocen que un SDDR «bien diseñado» puede ser el modelo necesario para «alcanzar la circularidad de los envases de bebidas en la UE».

La secretaria general de EFBW, Patricia Fosselard, y el director general de UNESDA, Nicholas Hodac, firman el comunicado, en el que aseguran que para cumplir los objetivos de reciclaje Europa necesitará sistemas de recogida de envases muy eficaces, y destacan la labor realizada en las últimas décadas, que ha convertido a las botellas de PET para bebidas en «los envases de plástico más reciclados de la UE».

Sin embargo, reconocen que «hasta la fecha, los niveles de recogida y reciclaje de botellas de bebidas de PET han variado ampliamente a lo largo del bloque» de la UE, y que a la vista de los resultados del actual modelo de recogida, «es poco probable que todos los estados miembros estén en condiciones de lograr los objetivos de la Directiva de plásticos de un solo uso«.

Un sistema bien diseñado

Por ello, los representantes de las industrias de bebidas no alcohólicas creen que ha llegado la hora de abordar la implantación del SDDR. Pero para que este sea eficiente, consideran que debe cumplir con algunos criterios de diseño esenciales: «Debe tener un alcance nacional, ser lo más amplio posible y en principio incluir todas las categorías» de bebidas y envases -lo que incluiría también otros materiales además del plástico, como el vidrio, el metal o el cartón-, así como «ser establecido y dirigido por la industria responsable en una estructura sin fines de lucro».

Respecto a los consumidores, ambas organizaciones afirman que se les debe «comunicar con claridad la cantidad y el alcance del depósito» asociado a cada envase (es decir, el dinero que pagamos en concepto de «fianza» hasta que devolvemos la botella) y deberán «disponer de lugares de devolución accesibles». «Las tasas de depósito -continúa el comunicado- deben incentivar una cultura de devolución»; o lo que es lo mismo, la tasa debe disuadir al consumidor de abandonar el envase o depositarlo fuera del circuito del SDDR.

En cuanto a los productores, el sistema tiene también que asegurarles «el acceso al material reciclado para su uso en circuito cerrado (es decir, de botella a botella)».

En este sentido, los firmantes citan al vicepresidente senior de asuntos públicos y relaciones institucionales de Coca-Cola European Partners, Hans van Bochove, para quien “un SDDR bien diseñado permitiría a la UE alcanzar sus objetivos de recolección de botellas de bebidas más rápido, y también garantizaría la calidad alimentaria rPET que nuestras industrias de bebidas necesitan. Al ofrecer reciclaje de circuito cerrado, el SDDR también reduciría la cantidad de materiales vírgenes necesarios, lo que reduciría la huella de CO2 de la UE y contribuiría a sus objetivos climáticos».

Una guía de directrices para implementar el SDDR

Finalmente, las industrias europeas de agua embotellada y refrescos se comprometen a «invertir en infraestructuras de recogida que garanticen que recuperamos todos los envases de bebidas para su reciclaje».

Y piden también a la Comisión Europea que «en los próximos meses» desarrolle las directrices necesarias para la implementación del SDDR, como parte de los trabajos para la implementación del Plan de Acción de Economía Circular y los Fondos de Recuperación de la UE. «Una guía que sea similar a los requisitos mínimos para los esquemas de responsabilidad ampliada del productor, adoptados en la revisión de 2018 de la Directiva marco sobre residuos, sería un buen comienzo».

Avance histórico

Algunas entidades europeas defensoras del SDDR han mostrado ya su satisfacción por este giro de la industria. Es el caso de Recycling Netwerk Benelux, que lo considera «un avance histórico».

«Hace cinco años, todos los fabricantes de bebidas seguían tradicionalmente en contra de los depósitos en las botellas de plástico -explican desde esta organización ambiental-. Como resultado, algunos gobiernos europeos se mostraron reacios a implementar la medida ambiental. Ahora que las empresas involucradas están pidiendo un depósito, ya no hay razón para esperar».

«Un depósito reduce la cantidad de botellas de plástico en la naturaleza entre un 70 y un 90 por ciento. Para los gobiernos de países como Francia, España y Bélgica, esta debe ser la señal de partida para legislar por fin sobre los sistemas de depósito y devolución ”, concluyen.

Retorna, la organización que promueve el SDDR en España, ha expresado también su satisfacción ante esta nueva posición del sector de los envases respecto a los sistemas de depósito, «que confirma lo que ya se veía venir desde hace tiempo, a raíz de la aprobación de la Directiva sobre plásticos de un solo uso», según han indicado fuentes de dicha entidad a RESIDUOS PROFESIONAL.

El papel de los supermercados

«La industria envasadora se ha dado cuenta de que por muchos contenedores de colores que se pongan sigue habiendo un problema con los envases de bebidas y la única forma de atajarlo es haciendo que el consumidor abone un pequeño depósito por cada lata o botella, que se le reembolsará íntegro al devolverla», afirma Miquel Roset, director de Retorna.

No obstante, para esta organización el SDDR tiene aún otro escollo que salvar: el de la distribución, es decir, los supermercados, una pieza esencial del sistema de depósito, dado que es en los puntos de venta donde los consumidores deben devolver sus envases, y que hasta ahora también se ha mostrado contraria a su implantación.

«En los envases abandonados que te encuentras en una plaza o en el campo puedes ver la marca del producto pero no quién lo ha vendido, así que hasta ahora los envasadores se llevaban todos los palos y los retailers se libraban», explica Roset. Esta nueva posición de la industria envasadora en favor del SDDR pone ahora la pelota en el tejado de las cadenas de supermercados.

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