Así lo recoge un reciente estudio de la plataforma Reloop, que ha analizado más de 40 sistemas de depósito y devolución de botellas ya implantados en todo el mundo.

El SDDR crece en todo el mundo

Un nuevo informe de la plataforma Reloop confirma que los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR) están siendo elegidos cada vez más por gobiernos de todo el mundo como una herramienta para hacer frente a la creciente crisis mundial de contaminación por el abandono de envases de todo tipo.

Los datos de la investigación muestran que para finales de este mismo año, 291 millones de personas tendrán acceso a un sistema de depósito y devolución de envases. Y a la vista de los países que ya lo están implementado o han anunciado que van a hacerlo, se estima que esta cifra crecerá en unos 207 millones de personas más para finales de 2023, hasta rondar los 500 millones.

El informe muestra, entre otras cuestiones, que los países europeos con SDDR tienen los mayores índices de recuperación de envases de bebidas, con una tasa promedio de retorno del 91%.

Entre los países con programas de depósito, las tasas más bajas hasta ahora se dan Australia, con una tasa de retorno promedio del 68%, si bien el SDDR es relativamente nuevo en ese país.

Respecto al éxito de los diferentes modelos de retorno aplicables, el de devolución al minorista -donde las botellas y latas vacías son devueltas para un reembolso del depósito en las tiendas donde se compran- es el más efectivo, con una tasa promedio de devolución del 89%, comparado con los sistemas que cuentan con un centro de devolución, que tienen una tasa promedio de del 81%.

Según Clarissa Morawski, CEO de Reloop, el Global Deposit Book 2020 «es una buena noticia para el planeta. Revela que cada año más países se dan cuenta de la necesidad de planes de devolución de depósitos para recoger y reciclar latas y botellas valiosas y para hacer frente a la enorme crisis de los envases desechados, muchos de los cuales terminan en como basura.

«Los sistemas de devolución de depósitos son la única manera comprobada de que un país logre tasas de reciclaje superiores al 90%, lo que significa menos botellas y latas en nuestros bosques y en nuestras playas», añade Morawski.

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