La Agencia de Residuos de Cataluña contempla diferentes opciones para tratar los residuos sanitarios durante la emergencia por el COVID-19.

Residuos sanitarios
Residuos sanitarios. Foto: Consorci per al Tractament de Residus Sòlids Urbans del Maresme

La Agencia de Residuos de Cataluña (ARC) ha detectado un incremento del 350% de los residuos sanitarios generados -incluidos mascarillas, guantes, monos o delantales- desde mediados del mes de marzo. Si habitualmente se generan en Cataluña unas 3.300 toneladas anuales -unas 275 toneladas mensuales-, en el último mes, desde el inicio del confinamiento por COVID-19, la generación se ha disparado hasta las 1.200 toneladas, 925 toneladas más que lo habitual.

Para facilitar el rápido y óptimo tratamiento de estos residuos, la ARC ha establecido medidas que han reforzado la gestión ordinaria que se hace desde las tres plantas autorizadas para residuos sanitarios: Cespa, en Sant Fost de Campsentelles (Barcelona); Consenur, en Constantí (Tarragona); y TMA, en Terrassa (Barcelona); con una capacidad total de tratamiento de 10.000 toneladas anuales. Las tres plantas están operando al 100% de su capacidad.

Incineradoras

Por otro lado, la Agencia ha autorizado temporalmente la incineración de parte de los residuos sanitarios -los considerados de bajo riesgo- en determinadas plantas de valorización energética, como la de Mataró (Barcelona), la de Sirusa, en Tarragona (Tarragona), o la de Tersa, en Sant Adrià de Besòs (Barcelona), que reciben residuos de centros sanitarios y de los hoteles reconvertidos.

Hoy por hoy, de las 1.200 toneladas tratadas en Cataluña, 700 lo han sido en incineradoras de residuos municipales. En un inicio, se evaluó la posibilidad de utilizar los hornos de las cementeras en caso de emergencia, opción contemplada en las directrices dadas por el Gobierno español, y se contactó con Ciment Català, la agrupación de fabricantes de cemento de Cataluña. Sin embargo, hasta ahora, la capacidad de las incineradoras urbanas ha sido suficiente.

También se ha elaborado un protocolo que permite la habilitación de determinados vehículos, aparte de las furgonetas, como camiones o compactadores, para llevar estos residuos a los centros de tratamiento, favoreciendo así la máxima celeridad.

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