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La entidad gestiona, a través de sus distintas fundaciones, diversos tipos de residuos como pilas y baterías, equipos ofimáticos, electrodomésticos, lámparas y luminarias e incluso paneles solares.

Recyclia aumentó un 39% los residuos electrónicos gestionados en 2018

La plataforma Recyclia gestionó 49.757 toneladas de residuos electrónicos y de pilas y baterías en 2018, lo que representa un crecimiento del 39% respecto al año anterior, y marca un récord histórico para la entidad que administra las fundaciones medioambientales Ecoasimelec, Ecofimática, Ecolum y Ecopilas.

De este volumen, 43.544 toneladas correspondieron a residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y 6.213 a pilas y baterías, cifras que significan un récord para la entidad en ambos tipos de residuos. En concreto, y refiriéndonos a los primeros, un 33% más que en 2017, con lo que ya alcanza las 257.000 toneladas gestionadas desde el inicio de su actividad.

Por su parte, en lo que se refiere a pilas y baterías, el año pasado, Recyclia, a través de Ecopilas, duplicó el volumen gestionado, con 6.213 toneladas frente a 3.033 en 2017. En este crecimiento ha jugado un papel fundamental el hecho de que la fundación haya triplicado la cantidad de baterías industriales gestionadas, que representaron el 54,6% del total.

Para alcanzar estas cifras, Recyclia ha continuado ampliando su red de recogida hasta superar los 55.000 puntos. La entidad dispone, por tanto, de la red más extensa de nuestro país con 37.318 puntos de recogida de pilas (1.780 más que en 2017) y 21.560 para aparatos electrónicos (2.865 nuevos).

Asimismo, el año pasado, las fundaciones de Recyclia aglutinaron a 1.551 fabricantes e importadores de aparatos electrónicos y pilas, lo que representa un crecimiento del 14,5% respecto a 2017 y la consolida como la mayor entidad del sector de la gestión de residuos electrónicos y pilas de nuestro país. De hecho, sus empresas adheridas ya ponen en el mercado uno de cada dos aparatos profesionales, dispositivos de informática y telecomunicaciones y pequeños electrodomésticos que se comercializan en España.

Nuevos residuos ofimáticos

El año pasado, la fundación Ecofimática recicló 4.400 toneladas de aparatos ofimáticos y de impresión, de las que el 65% procedió del canal profesional.  Además, la fundación distribuyó 291 nuevos puntos de recogida en 2018, contabilizando en la actualidad 8.191.

Asimismo, se puso en marcha Tragatóner / Tragatinta, la primera iniciativa de nuestro país para reciclar los cartuchos de tóner y tinta de las impresoras, cuya gestión es obligatoria desde el pasado agosto. A través de esta red, Recyclia recogió 37.510 kilos de estos residuos e instaló 824 puntos propios de recogida en establecimientos comerciales, grandes empresas, edificios públicos y puntos limpios.

Por su parte, Ecoasimelec, la fundación de Recyclia enfocada en la gestión del resto de tipos de residuos electrónicos (desde teléfonos móviles, hasta escáneres médicos o paneles fotovoltaicos, con la excepción de lámparas y luminarias), gestionó 35.877 toneladas en 2018, 10.000 más que el año anterior.

Pilas y luminarias

De las 6.213 toneladas de pilas y baterías gestionadas por Ecopilas el año pasado, 2.538 corresponden a pilas domésticas, el equivalente al 41% de las comercializadas el año pasado, tan sólo cuatro puntos por debajo del índice exigido por la normativa.

Desde 2008, la fundación ya ha recogido más de 30.000 toneladas de pilas y baterías domésticas, industriales y de automoción. Además, la fundación de Recyclia es la más importante de nuestro país en cuanto a número de empresas adheridas, con 897 en 2018, un 11% más que el año anterior.

Por último, Ecolum gestionó el año pasado 3.235 toneladas de residuos de iluminación (el 89% de tipo profesional), a través de sus 5.808 puntos de recogida (894 más que en 2017). La fundación ha alcanzado así las 12.790 toneladas gestionadas desde el inicio de su actividad en 2005.

Residuos del futuro

En los últimos años, Recyclia ha desarrollado operativas específicas para la gestión de paneles solares y baterías de vehículos eléctricos, dos flujos de residuos aún escasos, pero con una gran previsión de crecimiento. En concreto, en 2018, la entidad gestionó 51.733 kilos de paneles y 1.766 de este tipo de baterías.

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