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Si bien se han logrado importantes avances con la implantación de sistemas que individualizan la recogida, el 75% de los municipios aún están muy por debajo del objetivo europeo del 50% en 2020.

Mejora la recogida selectiva en el área metropolitana de barcelona
Demostración de los primeros contenedores inteligentes en El Papiol

Los resultados de recogida selectiva de residuos en el área metropolitana de Barcelona (AMB) se situaron en 2019 en el 38%, una mejora en las cifras después de que en 2018 se revirtiera un estancamiento de casi una década en torno al 35%. En el último año, la recolección separada se ha visto favorecida, sobre todo, por el impulso de sistemas que individualizan la recogida, como los contenedores inteligentes, la recogida puerta a puerta y los circuitos de recogida comercial.

Los datos reflejan una tendencia generalizada al aumento de la recogida selectiva en todos los municipios del AMB, especialmente de la fracción orgánica y del papel y el cartón, que suponen más de la mitad del incremento. El aumento de recogida de materia orgánica es un hecho especialmente positivo, ya que cuando se deposita de manera errónea en el contenedor de resto no sirve para ser transformada en compost y metano para obtener energía. Además, la materia orgánica mal clasificada en origen supone un problema ambiental y su tratamiento se encarece sustancialmente.

La cantidad de residuos recogidos y separados correctamente superó las 550.000 toneladas en 2019, un 1% más que el año anterior. Asimismo, el volumen de fracción resto tratada pasa de casi 1.000.000 de toneladas en 2018 a menos de 960.000 en 2019, lo que supone una caída del 4%.

La cantidad total de residuos producidos descendió un 2,2%, y se sitúa en 1,5 millones de toneladas. Se trata de la primera bajada desde el final de la anterior crisis económica, en el año 2013.

Mejorar los hábitos de reciclaje

Según Eloi Badia, vicepresidente de Ecología del AMB,»Seguimos demostrando que el cambio de modelo impulsado por la AMB, basado en una individualización más grande de la recogida, funciona. Sin embargo, aún tenemos que hacer un gran salto adelante en los niveles de recuperación. El ritmo del incremento de la recogida de todas las fracciones es insuficiente para cumplir los objetivos europeos, y hay un cambio generalizado de modelo. Experiencias que ya son una realidad, como la implantación de los nuevos contenedores con chip en el Papiol y Sant Just Desvern, son buenos ejemplos del esfuerzo que la AMB está haciendo para extender el nuevo modelo a toda la metrópolis. Además, unos mejores hábitos de reciclaje también conllevan un importante ahorro económico, y son un pilar fundamental para hacer frente a la emergencia climática que nos afecta a todos».

Analizando el comportamiento de los municipios metropolitanos, los que ya cumplen los objetivos marcados por la Unión Europea (50% de reciclaje de residuos en 2020) pasan de 6 a 9, con la incorporación de Corbera de Llobregat (51%), Molins de rey (51%) y Pallejà (57%), que se suman a los municipios de Begues, Castellbisbal, el Papiol, Sant Just Desvern, Torrelles de Llobregat y Tiana. A pesar de esta mejora, un 75% de los municipios, que representan un 96% de la población metropolitana, aún están muy por debajo de estos objetivos de recogida.

La AMB calcula que si ahora todos los municipios cumplieran los objetivos europeos, se reduciría en 15 millones de euros el costo actual de tratamiento de residuos, que alcanza los 140 millones de euros anuales. Por el contrario, si los municipios no desarrollan sistemas de recogida selectiva más eficientes, el coste del tratamiento podría llegar a aumentar en 45 millones de euros desde ahora hasta 2025.

Nuevos sistemas de recogida selectiva

El AMB articula sus políticas de residuos en torno al Programa metropolitano de prevención de residuos y gestión de recursos y residuos municipales 2017-2025 (PREMET25), que marca la estrategia metropolitana para seguir avanzando en la recogida selectiva, y que ya está dando sus frutos. Una pieza clave de esta estrategia es el Acuerdo metropolitano para el residuo cero, firmado por los 36 ayuntamientos metropolitanos, que establece que en 2025 todos deberán desarrollar nuevos sistemas de recogida puerta a puerta o mediante contenedores inteligentes para las fracciones de resto y orgánica, y disponer de una tasa para articular un pago por uso.

A lo largo de 2020 se redactarán planes de actuación para todos los municipios que lo necesiten, que incluirán una hoja de ruta para garantizar que en el año 2025 estos sistemas estén en funcionamiento. A partir de un trabajo de análisis de las características sociales y urbanísticas, se harán recomendaciones a cada uno de los ayuntamientos sobre qué modelo de recogida es el más adecuado para su territorio, para que puedan presentar proyectos de cambio de sistema y mejora de la recogida selectiva.

Así, algunos municipios, como Cornellà de Llobregat y Esplugues de Llobregat, ya están preparando la implantación de tasas específicas de recogida. Durante 2020 se hará un estudio para armonizar las tasas de recogida de residuos de los diferentes municipios e incluir reducciones de tarifa cuando los sistemas individualizados lo permitan. Otros ayuntamientos metropolitanos están dando pasos para poder implementar sistemas de recogida puerta a puerta.

Contenedores inteligentes

El primer municipio del territorio metropolitano de implantar un sistema de recogida basado en contenedores inteligentes ha sido el Papiol, uno de los municipios que ya cuenta con uno de los índices de recogida más altos (60%), y que cumple los objetivos de la UE.

Este tipo de contenedores tienen como finalidad identificar el comportamiento reciclador individual de la ciudadanía, y se espera que aporten resultados comparables a otros sistemas, como la recogida puerta a puerta, que ha elevado los índices de recogida de los municipios que la han aplicado a cifras mínimas del 70%.

La primera prueba piloto se inició el pasado 8 de enero en los barrios del Trull y del Puigmadrona. En estas dos zonas, los contenedores de fracción orgánica (FORM) e inorgánica (FIRM) se han sustituido por contenedores que deben ser abiertos con una tarjeta. Se han asignado dos tarjetas a cada vivienda de estos dos barrios.

Aunque es pronto para tener datos del impacto del nuevo modelo en los niveles de recogida, los datos de uso indican que el 100% de las viviendas ya han utilizado los nuevos contenedores en el barrio del Puigmadrona, y un 70% en el caso del barrio del Trull.

Este tipo de contenedores se implantarán progresivamente en todo el municipio, así como en otras poblaciones, como Sant Just Desvern. Con la introducción de este nuevo sistema, se espera que el Papiol mejore aún más los niveles de recogida selectiva.

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