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Esta instalación gestiona todos los residuos de gran volumen procedentes de los puntos limpios y de los servicios municipales de recogida del territorio metropolitano.

Planta de residuos voluminosos del AMB

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha asumido la gestión directa de la planta de tratamiento de residuos voluminosos, ubicada en el centro de gestión de residuos municipales de Gavà-Viladecans, y ha incorporado a su plantilla interna a los trabajadores encargados del tratamiento de estos residuos de gran volumen (muebles, aparatos eléctricos y electrónicos…), servicio que hasta ahora estaba adjudicado a una empresa subcontratada.

El objetivo de esta medida es optimizar la calidad del servicio, ya que la gestión de residuos voluminosos es una actividad muy específica y no existen empresas especializadas en el sector, según un comunicado del AMB. A la vez, se quieren evitar las subcontrataciones y mantener los altos estándares de calidad, sostenibilidad y seguridad que, tanto la AMB como SEMESA -empresa metropolitana 100% pública que se encarga de la gestión de la planta- garantizan en este servicio. Para ello, se crea una plantilla especializada en esta tarea.

Así, se han incorporado 23 empleados que trabajaban en la empresa externa, que ha pasado a formar parte del personal de la instalación. Además, se ha ampliado el equipo profesional con diez nuevas contrataciones y se hah optimizado el sistema de turnos del personal.

El Centro de Tratamiento de Residuos Municipales de Gavà-Viladecans gestionó durante el año 2018 un total de 62.877,57 toneladas de residuos procedentes de puntos limpios o de servicios municipales de recogida, lo que supone la totalidad de los residuos voluminosos recogidos en el territorio metropolitano.

La planta realiza la selección de diferentes tipos de fracciones: madera, chatarra, aparatos eléctricos y electrónicos, baterías, recipientes a presión y colchones.

De todas ellas, la madera recibe un trato especifico en la planta, ya que se tritura para obtener astilla, que posteriormente se comercializa para la fabricación de tablones conglomerados o para ser utilizada como combustible para cementeras. En 2018 se obtuvieron más de 47.100 toneladas de astilla.

El resto de las fracciones, una vez separadas, son gestionadas a través de empresas autorizadas.

 

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