La iniciativa Takataka Plastics, desarrollada en Uganda, convierte residuos en baldosas y promueve empleo local, avanzando hacia modelos de economía circular en contextos con limitada infraestructura de gestión de residuos

La creciente acumulación de residuos plásticos en países en desarrollo está dando lugar a nuevas soluciones basadas en la economía circular. Es el caso de Takataka Plastics, una empresa social con sede en el norte de Uganda que transforma residuos de tereftalato de polietileno (PET) en baldosas para la construcción, combinando valorización material y generación de empleo.
La iniciativa fue cofundada por Paige Balcom, doctora en ingeniería mecánica por la Universidad de California en Berkeley, junto al académico ugandés Peter Okwoko. Desde su creación en 2020, la compañía ha centrado sus esfuerzos en abordar dos problemáticas estructurales: la gestión deficiente de residuos plásticos —especialmente botellas de agua y refrescos— y el elevado desempleo juvenil en el país.
En ausencia de infraestructuras de recogida y reciclaje adecuadas, una parte significativa del plástico PET en Uganda termina siendo incinerado de forma informal, con la consiguiente emisión de contaminantes atmosféricos. Frente a este escenario, Takataka Plastics ha desarrollado, tras varios años de investigación y desarrollo, una tecnología propia que permite reciclar este material a pequeña escala y convertirlo en productos comercializables.
Las baldosas producidas por la empresa responden a la demanda del sector de la construcción local, en crecimiento sostenido, y permiten absorber volúmenes relevantes de residuos. A diferencia de otros modelos en los que el plástico reciclado se exporta como materia prima, la compañía apuesta por cerrar el ciclo dentro del propio país, reteniendo el valor económico del residuo en la comunidad.
Actualmente, Takataka Plastics cuenta con 60 empleados, aproximadamente la mitad procedentes de contextos vulnerables, y genera además unos 250 empleos indirectos vinculados a la recogida informal de residuos. Según datos de la empresa, hasta la fecha se han recuperado 142 toneladas de plástico y evitado la emisión de unas 312 toneladas de CO₂.
Un análisis de ciclo de vida realizado recientemente indica que cada metro cuadrado de baldosas fabricadas con PET reciclado evita aproximadamente 28 kilogramos de emisiones de gases de efecto invernadero, además de reducir impactos asociados a la toxicidad humana.
El proyecto ha recibido recientemente una subvención de un millón de dólares que permitirá la construcción de una planta permanente en las afueras de Gulu, con capacidad ampliada de producción, formación y almacenamiento. Esta infraestructura facilitará la consolidación del modelo y su posible replicación en otras ciudades de África oriental.
Desde la perspectiva de la gestión de residuos, la experiencia de Takataka Plastics pone de relieve el potencial de soluciones descentralizadas que integran reciclaje, innovación tecnológica y desarrollo socioeconómico, especialmente en regiones donde los sistemas convencionales de tratamiento aún presentan importantes limitaciones.







