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La ECHA ha evaluado los riesgos ambientales y para la salud de los microplásticos y ha concluido que una restricción en toda la Unión Europea estaría justificada.

Microplásticos

La Agencia Química Europea (ECHA) ha presentado una propuesta de restricción de las partículas microplásticas que se agregan de forma intencionada a diferentes productos de consumo, tanto doméstico como profesional. Si se adopta, la restricción podría reducir la cantidad de microplásticos liberados al ambiente en la UE en aproximadamente 400.000 toneladas en los próximos 20 años.

La evaluación de la ECHA encontró que los microplásticos añadidos a los productos de forma intencionada son más propensos a acumularse en los ambientes terrestres, ya que las partículas se concentran en los lodos de aguas residuales que con frecuencia se aplican como fertilizante. Una proporción mucho menor de estos microplásticos se libera directamente al medio acuático.

La persistencia y el potencial de los efectos adversos o la bioacumulación de microplásticos es motivo de preocupación. Una vez liberado, puede ser extremadamente persistente en el medio ambiente, duran miles de años y son prácticamente imposibles de eliminar. Actualmente no es posible determinar el impacto de dicha exposición a largo plazo sobre el medio ambiente.

Los datos disponibles sobre sus efectos son limitados, especialmente para el medio ambiente terrestre, lo que hace difícil la evaluación de riesgos. Debido a su pequeño tamaño, los microplásticos y nanoplásticos –partículas incluso más pequeñas que resultan de la degradación de microplásticos– pueden ser ingeridos fácilmente por los animales y así entrar en la cadena alimentaria. Los efectos potenciales sobre la salud humana no son todavía no muy conocidos.

Utilizados en numerosos productos

La definición de microplásticos es amplia, y hace referencia a pequeñas –habitualmente microscópicas (menos de 5 mm)– partículas de polímero sintético que resisten la (bio)degradación. Se utilizan en una amplia gama de productos de consumo y profesionales en diversos sectores, incluidos productos cosméticos, detergentes y productos de limpieza, pinturas y recubrimientos, materiales de construcción y productos medicinales, así como varios productos utilizados en agricultura y horticultura y en los sectores de petróleo y gas.

La ECHA ha evaluado las repercusiones socioeconómicas de su propuesta y es consciente de que es probable que la restricción implique costes diferentes en función del tipo de producto afectado. Sin embargo, se prevé que la aplicación de la restricción sea rentable en todos los sectores, incluido el sector agropecuario, identificado en la propuesta como la mayor fuente de microplásticos agregados intencionadamente.

Varios Estados miembros de la UE ya han introducido prohibiciones sobre el uso de microplásticos en determinados tipos de productos, en gran parte en relación con los productos cosméticos.

Junto a la propuesta de restricción sobre los microplásticos, la ECHA ha presentado también propuestas de restricción para otras sustancias como el formaldehído y los siloxanos D4, D5 y D6.

 

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