¿Es el envase el principal problema ambiental de un producto? ¿Son mejores los productos reutilizables? ¿Tienen los plásticos más impacto ambiental que otros materiales de embalaje? Una investigadora de la Universidad de Míchigan ha utilizado el análisis del ciclo de vida para rebatir algunas percepciones generalizadas sobre los plásticos de un solo uso.

Cinco percepciones erróneas sobre los plásticos de un solo uso

Párese en el pasillo de los refrescos del supermercado, rodeado de filas de botellas de plástico de colores brillantes y latas de metal, y es fácil concluir que el principal problema ambiental aquí es una sobreabundancia de envases de un solo uso: Si simplemente recicláramos más, avanzaríamos mucho en la minimización de los impactos ambientales.

Sin embargo, en realidad, la mayoría de los impactos ambientales de muchos productos de consumo, incluidos los refrescos, están ligados a los productos que están dentro, no al envase, según explica la ingeniera ambiental de la Universidad de Míchigan (EE.UU), Shelie Miller.

Y cuando se trata de plásticos de un solo uso en particular, la producción y eliminación de los envases a menudo representa sólo un pequeño porcentaje de los impactos ambientales de un producto durante su vida útil, según Miller, autora de un artículo publicado esta semana en la revista Environmental Science & Technology.

«Los consumidores tienden a centrarse en el impacto del embalaje, más que en el impacto del producto en sí mismo», dijo Miller, profesora asociada de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad y directora del Programa de Medio Ambiente de la UM. «Pero el consumo consciente que reduce la necesidad de los productos y elimina el desperdicio es mucho más efectivo para reducir el impacto ambiental general que el reciclaje».

«Sin embargo, es fundamentalmente más fácil para los consumidores reciclar el embalaje de un producto que reducir voluntariamente su demanda de ese producto, que es probablemente una razón por la que los esfuerzos de reciclaje son tan populares», añade la experta.

La creencia errónea sobre el papel central de los envases de plástico es uno de los cinco mitos que Miller trata de desacreditar en su artículo «Cinco percepciones erróneas sobre los impactos ambientales del plástico de un solo uso».

Las cinco percepciones erróneas más comunes, junto con las ideas de Miller sobre ellas, son:

  • Los envases de plástico son el mayor contribuyente al impacto ambiental de un producto. En realidad, el producto dentro del envase suele tener un impacto ambiental mucho mayor.
  • El impacto ambiental de los plásticos es mayor que el de cualquier otro material de embalaje. Miller asegura que el plástico generalmente tiene un impacto ambiental global menor que el vidrio o el metal de un solo uso en la mayoría de las categorías de impacto.
  • Los productos reutilizables siempre son mejores que los plásticos de un solo uso. Esto sería verdad en parte, ya que los productos reutilizables tienen un impacto ambiental menor sólo cuando se reutilizan las veces suficientes para compensar los materiales y la energía utilizados para fabricarlos.
  • El reciclaje y el compostaje deberían ser la mayor prioridad. A decir verdad, los beneficios ambientales asociados con el reciclaje y el compostaje tienden a ser pequeños cuando se comparan con los esfuerzos para reducir el consumo general.
  • Las estrategias de «cero residuos» que eliminan los plásticos de un solo uso minimizan los impactos ambientales de un evento. En realidad, los beneficios de desviar los residuos del vertedero son pequeños en relación al impacto total de un evento. La reducción de los residuos y el consumo consciente, incluido un examen cuidadoso de los tipos y cantidades de productos consumidos, son factores mucho más importantes que dictan el impacto ambiental de un evento.

En su artículo, Miller desafía las creencias no respaldadas por el conocimiento científico actual, a la vez que insta a otros científicos e ingenieros ambientales a ampliar el debate en sus propias investigaciones y en las discusiones que dan forma a las políticas públicas.

Impactos ambientales menos visibles y más dañinos

«Los esfuerzos para reducir el uso de plásticos de un solo uso y aumentar el reciclaje pueden distraer de los impactos ambientales menos visibles y a menudo más dañinos asociados con el uso de la energía, la fabricación y la extracción de recursos«, dice. «Tenemos que adoptar un punto de vista mucho más holístico que considere cuestiones ambientales más amplias».

Miller subraya que no está tratando de restar importancia a las preocupaciones medioambientales asociadas con los plásticos y los residuos plásticos. Pero para situar el problema de los desechos plásticos en el contexto apropiado, es necesario examinar los impactos ambientales que ocurren en cada etapa de la vida de un producto, desde la extracción de los recursos naturales y la energía necesaria para fabricar el artículo hasta su eliminación final o reutilización.

El análisis del ciclo de vida, o ACV, es una herramienta que los investigadores como Miller utilizan para cuantificar los impactos ambientales a lo largo de la vida de un producto o servicio en múltiples categorías, incluyendo el cambio climático y el uso de energía, el agotamiento del agua y los recursos, la pérdida de biodiversidad, la generación de residuos y la toxicidad humana y ecológica.

Es fácil para los consumidores centrarse en los residuos de envases porque ven cajas, botellas y latas todos los días, mientras que una amplia gama de otros impactos ambientales son en gran medida invisibles para ellos. Pero los análisis de ACV evalúan sistemáticamente toda la cadena de suministro, midiendo los impactos que de otra manera podrían pasarse por alto, dijo Miller.

Los productos alimenticios empaquetados, por ejemplo, conllevan impactos en gran parte invisibles que pueden incluir la producción agrícola intensiva, la generación de energía y la refrigeración y el transporte a lo largo de la cadena de suministro, junto con el procesamiento y la fabricación asociados a los alimentos y su empaquetado, explica Miller.

La jerarquía de las 3R

La experta de la Universidad de Míchigan señala que el ya trillado adagio «reducir, reutilizar, reciclar», comúnmente conocido como las 3R, fue creado para proporcionar una jerarquía fácil de recordar de las formas preferibles de disminuir el impacto ambiental.

Sin embargo, la mayoría de los mensajes ambientales no enfatizan la jerarquía inherente de las 3R: el hecho de que reducir y reutilizar se enumeran antes que reciclar. Como resultado, los consumidores a menudo exageran la importancia de reciclar los envases en lugar de reducir el consumo del producto en la medida de lo posible y reutilizar los artículos para prolongar su vida útil.

«Aunque el uso de plásticos de un solo uso ha creado una serie de problemas ambientales que deben abordarse, también hay numerosas consecuencias previas de una sociedad orientada al consumo que no se eliminarán, aunque se reduzcan drásticamente los residuos plásticos», afirma Miller.

«Las fases de extracción de recursos, fabricación y utilización suelen dominar los impactos ambientales de la mayoría de los productos. Por lo tanto, la reducción del consumo de materiales es siempre preferible al reciclaje, ya que se elimina la necesidad de producción adicional», concluye.

3 Responses to “Cinco mitos erróneos sobre los impactos ambientales de los plásticos de un solo uso”

  1. Igoretex, Responder

    Me parece, y mucho, que este estudio a sido financiado por la industria fabricante de plástico. Así son los estudios de las universidades Norte Americanas. Quién paga el estudio es quien da el resultado del mismo. Los estudiosos simplemente han de encontrar el camino para llegar a ese resultado.

  2. Alberto Martinez Villar, Responder

    El verdadero problema, y en lo que sí estoy de acuerdo con la autora (a la que ciertamente da la sensación que financian empresas que justifican el plástico de un solo uso) es la necesidad de «un consumo consciente que reduce la necesidad de los productos y elimina el desperdicio es mucho más efectivo para reducir el impacto ambiental general que el reciclaje».
    Entonces la pregunta debería de ser ¿cómo es posible que siendo la Prevención en la Generación de Residuos (la R de Reducción) una prioridad de todos los Planes y Estrategias, se habla muchísimo más de la importancia del Reciclaje y del Compostaje (la tercera R en la jerarquía)?
    Nuetro sistema económico debería de transitar (rápidamente) desde una economía clásica lineal a una Economía Circular; pero de esto se habla menos y en los medios no se para de argumentar que el motor del crecimiento económico es el consumo (así, tal cual). Se sigue pensando en téminos cuantitativos exclusivamente. Un sistema y una sociedad, que justifica una publicidad para incitar a la población a consumir para satisfacer necesidades totalmente absurdas y sin cuestionar el impacto ambiental (para el planeta, para nuestra salud) que generan, es un sistema y una sociedad que debe revisar su escala de valores (hace tiempo ya obsoleta).
    El estudio de Miller, no habla del peor de los impactos: de las descomunlanes islas de plástico que se están creando en los mares y océnaos y de los efectos duraderos de los micro y nanoplásticos, en los ecosistemas, en la fauna y por ende en el ser humano a través de la cadena trófica.

  3. Alberto, Responder

    Me parece que la autora reafirma los cinco mitos que supuestamente trata de acusar como erróneos. Sin entrar en el detalle de cómo se pervierte la herramienta del análisis de ciclo de vida, lo único que hace es evidenciar que cuanto menos plástico de usar y tirar utilicemos en nuestro modelo de consumo mejor para todos: menos alimentos plastificados generando miseria en origen y pobreza en destino, menos envases de usar y tirar, más oportunidades de reutilizar recipientes de otros materiales, menos cantidad de residuos para reciclar y más opciones para un consumo consciente.

    Si esto es lo mejor que se pueden permitir las petroleras y la industria del envase de usar y tirar está claro que los envases de plástico empiezan a tener los días contados.

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