La empresa zaragozana Feltwood que convierte los restos de frutas y verduras en nueva materia prima, estrena su primera colección de interiorismo en exclusiva con Ekohunters.

Girara, piezas de interiorismo a partir de restos vegetales

¿Madera? ¿Papel? ¿Un nuevo tipo de plástico? Feltwood no es ninguna de las tres cosas, aunque las evoque a todas. Ligero, suave al tacto, con una textura fibrosa que invita a tocarlo antes de entenderlo, este material sorprende primero por el aspecto y después por el origen: está fabricado con restos de frutas y verduras que la industria agroalimentaria descarta.

El material Feltwood se desarrolla y produce en Zaragoza, y su tecnología está patentada en Europa y Estados Unidos. El proceso transforma esas fibras vegetales en una composición resistente y moldeable, sin adhesivos ni resinas añadidas. Cumplida su vida útil, puede reciclarse o compostarse para volver a la tierra de la que salió.

Ese material encuentra ahora su primera expresión en el interiorismo con Girara, una colección cápsula firmada por la fundadora y diseñadora de Feltwood, Arancha Yañez, en colaboración con Ekohunters, el marketplace español especializado en ecodiseño. Una lámpara colgante y dos centros de mesa, circular y rectangular, son el resultado de esta innovación en el terreno del objeto decorativo.

No es un caso aislado. En los últimos años, arquitectos e interioristas miran con otros ojos a los nuevos materiales: posos de café convertidos en superficies, micelio como alternativa al poliestireno, textiles reciclados que sustituyen a la piel… Girara se suma a esa corriente combinando dos factores especialmente relevantes a la hora de proyectar: un material todavía poco visto y una tecnología desarrollada para producir a escala, con capacidad productiva y control sobre el proceso.

Una estética que no esconde su origen

En Feltwood, la fibra vegetal no se disimula: se exhibe. Es lo que da a cada pieza su textura, su profundidad y una calidez que recuerda a la madera, aunque con un carácter más ligero y contemporáneo. Las sutiles variaciones de la superficie se asumen como parte del lenguaje formal: cada objeto es, por tanto, ligeramente distinto al siguiente.

Es en la lámpara Girara donde esta forma de entender el material se hace más evidente. Su pantalla de formas orgánicas deja que sea el propio material el que defina el carácter de la pieza, proyectando una luz cálida y difusa. Agrupadas a distintas alturas, las lámparas permiten crear composiciones en función de las necesidades de cada espacio, desde la barra de un restaurante hasta la recepción de un hotel o un proyecto residencial.

Los centros de mesa, por su parte, acercan el material a una escala más doméstica: piezas decorativas autónomas o soportes para composiciones con elementos naturales, pensadas para convivir con otros objetos.

«Girara demuestra que un residuo vegetal puede convertirse en algo nuevo, bello y útil. Objetos decorativos que aportan valor y que, al final de su vida, vuelven a la tierra sin dejar un residuo detrás», afirma Arancha Yañez, fundadora y diseñadora de Feltwood.

Disponible en exclusiva en Ekohunters, Girara arranca con estas tres piezas, aunque la previsión es incorporar nuevos diseños antes de que termine el año. Y las posibilidades del material van más allá de la iluminación y los objetos decorativos: su capacidad de moldeado abre también la puerta al mobiliario y a otros usos donde tradicionalmente se ha recurrido al plástico o a la madera.

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